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El escritor en la sala de clases

La creatividad, en especial la literaria, así como las diversas formas de trabajar un texto para lograr los máximos resultados en la comunicación, ya sea oral o escrita es de una gran importancia y es por eso que considero que es de gran interés para aquellas personas que realizan talleres o están en contacto con niños y niñas en las salas de clase. Para ello me referiré someramente sobre la creatividad y luego haré una propuesta de taller para que todos puedan extraer consignas fáciles para llevar al aula.

El texto será de la colección de cuentos infantiles: “Trapolandia”de mi autoría.Nos interesa el tema porque el lenguaje es una herramienta que puede transformar el mundo y su accionar comienza aún antes de saber leer.

El vértigo y la inercia de la sociedad contemporánea nos llevan  a incentivar a niños y niñas desde su edad más temprana. Ser creador es transformar el mundo cotidiano en un universo mágico.  Es transitar por el papel convirtiendo la tinta en mensaje de luz.Es deslumbrarse ante el silencioy transformar los sonidos en canto.Es tener lápices de colores para combatir la guerray combatir la guerra con palabrasy lápices de colores.Es tener brazos como si fueran alasy tener alas como si fueran brazos.Es remontar el día en el contracielo de las dificultadesy descubrir en una frase el pasaporte a la alegría. Trabajar con la palabra nos permite ir al encuentro de paisajes que se descubren  cada día.  Hay un mundo más allá del horizonte que visualizamos. Todo está por hacerse, por crearse  y  nosotros, con la varita mágica de las palabras, construiremos una nueva realidad que parte de lo conocido, pero es diferente.  ¿Y qué es la creatividad? ¿La capacidad de elaborar teorías científicas? ¿La de producir objetos nuevos y valiosos? ¿La de transformar la realidad reestructurándola de un modo diferente?   Podríamos enmarcar la creatividad en cada uno y todos estos conceptos, pero hay más: ¿Con la creatividad se nace o podemos modificarla incentivándola? A este punto deseamos llegar con nuestras propuestas, PODEMOS MODIFICARLA y se ha comprobado científicamente que puede aumentar de un 40 a un 300% trabajándola adecuadamente. Solo utilizamos un 10% de nuestras capacidades, por eso estimular la percepción y desarrollar el pensamiento puede brindarnos la llave del éxito y lo ideal es comenzar en la infancia.  Gracias a la creatividad de algunas personas hemos evolucionado de la Edad de Piedra a este novedoso siglo XXI con las fotos de Marte en colores.  La creatividad ha sido el motor de desarrollo de mutaciones increíbles que han incidido en los más diversos planos de la vida del hombre. Desde la concepción aristotélica el hombre es acto y potencia, realidad y posibilidad, por lo tanto una de las premisas de la sicología se impone: Sé lo que puedes ser, es decir, lleva a la plenitud tus posibilidades. Y es tan importante el placer, el goce del acto creativo, como el de sus resultados que muchas veces, la mayoría, perduran más allá del tiempo físico del creador.

LA CREATIVIDAD, MÁS QUE UNA CAPACIDAD, ES UNA ACTITUD DE VIDA QUE DEBEMOS RESPETAR EN SU ESENCIALIDAD, PUES SOLO EL HOMBRE ES CAPAZ DE CREAR Y TODOS SOMOS POTENCIALMENTE CREATIVOS.

Pero muchas veces somos los adultos que rodeamos al niño quienes cercenamos sus posibilidades, buen ejemplo nos da:

EL NIÑO PEQUEÑO

Helen Bucklein

Una vez un niño pequeño fue a la escuela. Era bastante pequeño y era una escuela muy grande, pero cuando el niño pequeño descubrió que podía entrar a su salón desde la puerta que daba al exterior, se puso feliz, y la escuela ya no le parecía tan grande. Una mañana, cuando había estado durante un tiempo en la escuela, la maestra dijo: -“Hoy vamos a hacer un dibujo”-“¡Qué bien!” pensó el pequeño; le gustaba hacer dibujos, los podía hacer de todas clases: leones, tigres, pollos, vacas, trenes y barcos; sacó su caja de crayolas y empezó a dibujar. Pero la maestra dijo: -“Esperen, aún no es tiempo de empezar” y esperó a que todos estuvieran listos. “Ahora”, dijo la maestra, “vamos a dibujar flores”. –“¡Qué bien!” pensó el niño; le gustaba hacer flores y empezó a hacer flores muy bellas con sus crayolas rojas, naranjas y azules. Pero la maestra dijo: ”Yo les enseñaré cómo. ¡Esperen!” y dibujó una rosa roja con el tallo verde. –“Ahora”, dijo la maestra, “pueden empezar”.El niño miró la flor que había hecho la maestra y luego vio la que él había pintado. Le gustaba más la suya, pero no lo dijo. Solo volteó la hoja e hizo una flor como la maestra: era roja con el tallo verde. Otro día la maestra dijo: -“Hoy vamos a hacer trabajos con plasticina”. –“¡Qué bien!”, pensó el pequeño; le gustaba la plastilina, podía hacer toda clase de cosas con ella: víboras, hombres de nieve,  ratones, carros, camiones, y empezó a estirar y a revolver su bola de plastilina. Pero la maestra dijo: -“Esperen, aún no es tiempo de empezar.” Y esperó a que todos estuvieran listos. –“Ahora”, dijo la maestra, “vamos a hacer un plato.”-“¡Qué bien!” pensó el niño; le gustaba hacer platos y comenzó a hacerlos de todas formas y tamaños. Entonces la maestra dijo:-“¡Esperen, yo le enseñaré cómo!” y les mostró cómo hacer solo un plato hondo. –“Ahora ya pueden empezar”. El pequeño miró el plato que había hecho la maestra, luego vio el que él había formado y le gustaba más el suyo, pero no lo dijo. Solo amasó otra vez la plastilina e hizo un plato como el de la maestra.Muy pronto el pequeño aprendió a esperar, a ver, y a hacer cosas iguales a las de la maestra y no hacía más las de él solo. Luego sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra casa en otra ciudad y el pequeño tuvo que ir a otra escuela. Esta escuela era más grande que la primera y no había puerta del exterior a su salón.

El primer día que tuvo que ir ahí, la maestra dijo:-“Hoy vamos a hacer un dibujo”.- ¡Muy bien!”, pensó el pequeño y esperó a que la maestra dijera, pero la maestra no dijo nada, solo caminaba por el salón.      Cuando llegó donde él le dijo:-”¿No quieres hacer un dibujo?” –“No sé”, contestó el niño, “hasta que usted lo haga”. La maestra le dijo:-”Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, ¿cómo sabría qué y cuál es cuál?” –“No sé”, contestó el niño. Y empezó a hacer una flor roja con tallo verde.

Fromm afirma que el hombre que no quiere crear, quiere destruir. “El único remedio para la destructividad compensadora es desarrollar en el hombre su potencial creador.” La neurosis misma puede ser sorteada a través de la creación. Las tensiones y problemas de las grandes ciudades que hastían a muchos y los privan de las ganas de vivir son producto de la falta de interés, de escasas o nulas motivaciones. No es solo la satisfacción epicureísta que sacia al hombre, sino la necesidad de realizar cosas valiosas y trascender metas. Eso es lo que deberíamos trabajar entre los niños y niñas que nos rodean para que su pensamiento sea activo, de asimilación transformadora y no contemplativa. Lejos estamos del tiempo en que se creía que la inspiración venía de un acto divino, desde la época freudiana  sabemos  que es el salto de lo inconsciente a la conciencia lo que provoca la revelación que puede llegar a ser obra de arte o avance de la ciencia. Y todo nace de asumir nuestra  finitud, lo que me llevó a escribir: CREAR Cuando asumo mi muerte, la cordurame grita: ¡A perdurar! ¡Hazlo creando!Y apresuro mi paso y voy cantandohaciendo de la vida otra figura. Y ¿qué es vivir? Me digo, ¿esta locurade andar en la vorágine apresandoun nombre florecido y preguntando:¿Crear es la verdad o es sepultura? Si vivir es crear, yo estoy viviendoy sueño en un morir apasionadopara seguir viviendo en lo creado. Si crear es morir, yo estoy muriendo,pero muero en el verbo alucinadoy respondo ante Dios de mi pecado.(1981, en Letras Femeninas en América)  Hasta aquí hemos esbozado el planteo de la realización, de la conciencia de ser finito, que es desconocida para el animal, pero está también el sentido lúdico, la posibilidad que posee el hombre de jugar con ideas y objetos y proyectar una nueva realidad. “EL QUE JUEGA, CREA Y EL QUE NO JUEGA NO CREA”, como afirma Mauro Rodríguez Estrada. (Manual de creatividad, Trillas, 1998) Una de las formas que poseemos para acercar el niño al universo de la lectura y de la expresión es el juego.  Ese juego que, como asevera Huizinga, es más viejo que la propia cultura.  El juego tiene un significado, es una necesidad biológica, pero también adquiere importancia porque satisface determinados requerimientos y cumple con una finalidad.  Hay diversas teorías sobre el juego, acerca de su necesidad.  Hoy es suficiente destacar el espíritu lúdico del hombre, que vive con él desde su infancia, y va desde las primeras manifestaciones individuales del bebé a la pasión colectiva de un deporte. El juego es una actividad libre, lo más importante es la posibilidad de evasión que brinda, la no-imposición.  El niño se siente cómodo en él, por eso entra y sale de ese universo de fantasía sin fisuras.  El palo de escoba puede ser su caballo aunque él  sepa que es sólo un palo de escoba.  Jugar es apartarse de lo cotidiano, trascender la realidad, tener capacidad de inventarse un mundo que nos recibe y conforta.

La imaginación no es un comportamiento de la mente, es parte integral de la misma y va a ser útil durante toda la vida.  «Donde no hay lucha no hay vida» dice Rodari: «La mente nace de la lucha, no de la quietud».  La creatividad es también un recurso de la vida.  Evocamos que ratones puestos a prueba en un tanque con agua se ahogaban en dos o tres horas; si tenían una tabla de la cual asirse resistían tres días. Experiencia con ratones con similar alimentación, pero unos estimulados con juegos de percepción como laberintos, escaleras, etc., al ser sacrificados, pesaban un 4%  más las zonas cerebrales de los ratones enfrentados a estímulos. No es sólo enseñar a leer o a escribir lo que buscamos cuando proponemos jugar con un cuento, sino incentivar todas las capacidades de la mente .  Y ello se logra a través del placer y del descubrimiento personal.

Porque no hay placer, no hay creatividad, y por eso ha disminuido la alegría de los trabajadores, que muchas veces no encuentran gratificación en su trabajo (ni monetaria ni vocacional). Asistimos a un empobrecimiento de las posibilidades de juego personal y colectivo.  En la vida contemporánea hay pasividad mental y física.  No se mueve el cuerpo y la mente tiene pocos estímulos para ejercitarse. Necesitamos estimular la creatividad como una técnica de aprendizaje. «La creatividad no  se hace, se vive. No se lleva en la frente, sino en el corazón. No se siembra, se cultiva. No es patrimonio de pocos, sino cultivo de todos. La creatividad es una fuerza interior que nos conduce hasta () que cada ola tenga su propia playa y cada sueño su universo y cada aptitud su futuro.» (Isabel Agüera, Creatividad y lenguaje).  «La actividad creadora de la imaginación se encuentra en relación directa con la riqueza y la variedad de experiencia acumulada por el hombre, porque esta experiencia es el material con el que erige sus edificios de fantasía», asegura Vigotsky. (La imaginación y el arte en la infancia) «Hay que saber jugar con el libro. Empecemos por decir que es el más completo de los juegos de la mente, pues lo tiene que jugar uno solo.”

Juan José Morosoli (La soledad y la creación literaria) Nuestra propuesta está relacionada con el estímulo de las potencialidades del niño. La gente mira, pero no escucha; corre, pero no piensa; se mueve, pero no reflexiona; existe, pero no vive. Y esa pasividad los lleva a ahogarse frente a problemas de resolución sencilla. Decimos:  «no son inteligentes», pero ¿qué es la inteligencia sino la capacidad de adaptarse a nuevas situaciones?A través del juego logramos que el niño acepte nuevos desafíos y los resuelva.   Y ¿dónde juega el niño contemporáneo? Pensemos que está sometido a urgencias de tiempo y espacio, su conducta lúdica ha sido afectada en todos los ámbitos y ha visto disminuir la relación con sus padres o con sus pares.  En este punto sería interesante recordar la anécdota del halcón que parecía no saber volar, porque permanecía inmóvil en la rama de un árbol. Cuando el rey ofreció una magnífica recompensa un campesino hizo volar al ave. El rey preguntó: – ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago? Intimidado el campesino le dijo al rey: -Fue fácil mi rey, sólo corté la rama, y el halcón voló, se dio cuenta que tenía alas y se lanzó a volar.

En la escuela impera el didactismo, la enseñanza tradicional.  Hay poco tiempo para leer, hay poco tiempo para jugar, hay poco tiempo para crear, hay poco tiempo para reír. El niño y el hombre se ahogan en las lágrimas de Alicia, por eso recibieron con entusiasmo la propuesta creativa de un italiano fermental:  GIANNI RODARI permitiendo que cada niño vaya del juego a la creación.

El espacio escuela entonces, requiere de textos y actividades que promuevan el fomentar las potencialidades creativas. Exponer mundos nuevos que trasladen a los niños al mundo de la imaginación, pero que no se aleje de la formación valórica necesaria para la constitución de la humanidad. Que contenidos curriculares y creatividad se unan para originar sujetos sabios, críticos y creativos.

Trapolandia: lo fantástico al servicio de la pedagogía y el cambio social. La serie de libros infantiles ‘Trapolandia’ ha sido creada con el fin de entregar a niños y niñas la posibilidad soñada de con-vivir con sus juguetes. Son cuatro volúmenes de aventuras, que se desarrollan en Trapolandia, un país donde abundan la magia y la fantasía. Es la tierra en que la brujita Ángeles crea muñecos de trapo otorgándoles el don de la vida mediante un secreto que sólo ella posee y que utiliza en bien de los niños y niñas del mundo, ya que todos los muñecos de Trapolandia llegan algún día a manos de un infante que disfrutará su niñez en compañía de un vital y amistoso juguete.

El lúdico mundo de Trapolandia no está exento de dificultades: la generosa labor de Ángeles se entorpece con la presencia y accionar de la bruja Alice, quien pretende apoderarse del secreto de la vida en los juguetes de trapo.  En esta constante pugna, la bruja Alice se hace acompañar por un cuerpo de soldados y Ángeles recurre con frecuencia a Salustio, el mago de la sabiduría. Trapolandia, es un lugar dinámico, en el que incluso algunos privilegiados humanos han tenido la posibilidad de entrar, ello gracias al particular poder de una de las muñecas de trapo, Carmelita, que con su varita mágica tiene la capacidad de hacerles parte de ese mundo de fantasía. Otros personajes habitan y circundan Trapolandia, inundando este maravilloso espacio de significativas y enriquecedoras experiencias, tanto para los personajes y sus aventuras,  como para el lector que guardará más de alguna enseñanza después de navegar en las páginas de la fantasía.

Considerando que los potenciales lectores de esta serie de cuentos son pequeños y pequeñas que recién se inician en el mundo de las letras, es que queremos enfatizar en las experiencias y valores universales que se desprenden de las historias y aventuras narradas.

A la edad de nueve o diez años, niños y niñas atraviesan una etapa de su formación académica en que la lectura posibilita la ampliación de su conocimiento del mundo. Por tanto, los referentes a los que se enfrentan deben configurarse desde una perspectiva formativa, que entregue lineamientos positivos respecto de prácticas sociales y culturales. La literatura destinada a estos niveles educacionales deberá ser, por tanto, cuidadosa en sus planteamientos y temáticas,  y propender al cumplimiento de estos objetivos. Trapolandia se configura como uno de los tantos mundos irreales en los que deambulan niños y niñas acompañados de su poderosa imaginación. Estos viajes al plano multidimensional de la fantasía evidentemente han de ser propiciados por la lectura, vínculo infalible entre la ‘realidad’ y el ‘ensueño’. Sin embargo, en lo que respecta a la cotidianeidad, las experiencias más cercanas y gran parte de los aprendizajes significativos son vivenciados desde la escolaridad: es preciso prestar atención entonces a la escuela como aquel espacio de socialización secundaria donde las y los infantes adquieren parte importante de los rasgos que conformarán su personalidad, tanto en la cercana adolescencia como en la futura adultez. La escuela, que tradicionalmente ha sido el espacio donde niños y niñas aprenden a leer, debe ser un sitio donde se potencie el desarrollo de habilidades cognitivas que permitan a los niños no sólo entender cómo se articulan las letras; sino también vivenciar la lectura desde una perspectiva crítica y susceptible de ser aplicada en todo ámbito de la vida, no únicamente en lo académico.  Los resultados que hoy en día se esperan de la formación educacional en sus primeros niveles, tiene muchas particularidades propias de las exigencias del mundo contemporáneo. Es por eso que la escuela adquiere aun mayor relevancia en el contexto de la globalización: la revisión y análisis de las condiciones pedagógicas se hacía sumamente necesaria a partir de la década de los ’90, y, en el caso chileno, surgió un nuevo modelo educacional, una forma de enfrentar el desafío de la formación académica de niños, niñas y jóvenes. Nos detendremos un momento en los lineamientos básicos planteados por la Reforma Educacional Chilena, para extraer desde allí algunos elementos que permitan dilucidar cómo éstos pueden ser útiles para la creación de innovaciones didácticas que contribuyan a mejorar los aprendizajes a partir de la literatura infantil.

La Reforma se planteó como un proceso paulatino que habría de ir modificando la estructura de los sistemas de educación: una serie de fundamentos teóricos vinieron a sustentar un cambio en el enfoque metodológico. La Reforma, desde su objetivo central de mejorar la calidad y la equidad en la educación, se basa en: programas de perfeccionamiento docente y programas de apoyo a las escuelas más deficitarias del país; implementación de una Jornada Escolar Completa, destinada a aumentar, optimizar y potenciar el tiempo de permanencia  en escuelas y liceos; y, por último, la reforma en el currículum educativo, que plantea Contenidos Mínimos Obligatorios (reformulación de los antiguos planes y programas) y además Objetivos Fundamentales Transversales (propuesta  de contenidos valóricos a ser desarrollados en el trabajo con los contenidos curriculares).La educación chilena, en este proceso de reforma, ha implementado esta serie de cambios, con logros diferenciados según las condiciones de cada escuela. La Jornada Escolar Completa se presenta como un ámbito en el que es posible dar un giro a la actividad pedagógica tradicional, y, en los establecimientos en que ha sido bien aplicada, provoca excelentes resultados. Muchos de ellos dependen de la cantidad de recursos que se tenga para implementar innovaciones metodológicas, lo que hace que el logro de sus objetivos tenga mayores dificultades. En el caso de los Objetivos Fundamentales Transversales (OFT), su aplicación tiene menores requerimientos. Nos detendremos en este aspecto de la Reforma Educacional porque es el que con mayor precisión se enlaza con la perspectiva de cambio social que creemos posible mediante la literatura infantil. Los OFT se plantean como las finalidades generales de la educación: conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos que contribuyan al desarrollo integral del alumnado en planos personales, intelectuales, morales y sociales. El carácter de transversalidad implica que las prácticas educativas, a través de todo el currículum, han de estimular  el desarrollo de estos objetivos; mediante el desarrollo temático (contenidos de los subsectores de aprendizaje) y práctico (metodologías y técnicas) de la actividad escolar. Los OFT se expresan en cuatro dimensiones a trabajar: Crecimiento y Autoafirmación Personal, Desarrollo del Pensamiento, Formación Ética y, finalmente, Persona y Entorno.

La sola enunciación de las áreas en que se divide el tratamiento de los OFT, dice bastante del carácter de las habilidades que se pretende desarrollar en niños, niñas y jóvenes: sentido de identidad personal, autoestima  y equilibrio emocional; sentido de pertenencia en lo relativo a comunidad, familia, amigos y sociedad; así como también desarrollar habilidades intelectuales, es decir, de investigación, de procesamiento, análisis y crítica de la información. La dimensión Formación Ética presenta una relevancia particular, dado que pretende inculcar voluntades y vocaciones axiológicas como la verdad, la justicia, el amor, el bien común, el espíritu de servicio, la solidaridad, la belleza, el respeto a la otredad, entre otras. En Persona y Entorno, se busca, básicamente, el afianzamiento de capacidades  que permitan llevar a la práctica los principios valóricos que sustentan los OFT.

En esta lectura simplificada de los OFT bien puede observarse la magnitud de las competencias que se pretende desarrollar en alumnos y alumnas: una meta ambiciosa, que no puede ser menos exigente dadas las condiciones del mundo actual, donde la globalización genera masificación de las comunicaciones, pero también de la pobreza y el deterioro ambiental. En tiempos como los que corren, la necesidad de desarrollar habilidades que permitan participar en la construcción de sociedades más sanas y libres, es, precisamente, fundamental.

Ahora bien, considerando que no es un proceso sencillo y que muchas de las condiciones materiales y humanas del sistema educacional chileno no estén dadas para ello; la lectura se presenta como un instrumento de mucho valor: es de todos sabido que el viaje hacia las letras no tiene retorno, porque al abrir la mente hacia otros mundos se genera una adicción irreversible a la imaginación.

En el caso de la literatura infantil, tendrá que primar entonces, como objetivo, la representación de perfiles humanos que contribuyan y aporten a la construcción de un mundo más justo y menos violento, distinto del que a diario encuentran nuestros niños en los medios de comunicación. A propósito de esto es que analizaremos los personajes de  Trapolandia y  dilucidaremos algunas de las bondades en ellos presentes, para así proponer  estrategias que podrían utilizarse con dichas figuras en la sala de clases. Cómo este mundo de sueños o cualquier otro que contenga los mismos valores, puede ser una herramienta pedagógica vital y útil.

Un ejemplo significativo puede ser el cóndor Kalín, un ave que aporta seguridad e infunde sentido de responsabilidad a todos los personajes de Trapolandia en sus múltiples aventuras. Kalín tiene un incomparable espíritu de servicio y el valor de la amistad desinteresada se encuentra muy arraigada en él. Existen numerosos ejemplos de animales presentes en literatura infantil. Algunos estudiosos del tema coinciden en que el rol de los animales tiene que ver con aportes a la socialización y a la identidad, a la generación del sentido de protección y éxito futuro, así como también una importante contribución al valor de la amistad. Desde esta perspectiva, Kalín viene a ser un muy buen ejemplo desde el cual desarrollar el tratamiento de los Objetivos Fundamentales Transversales referidos al crecimiento y autoafirmación personal, ya que desde la interacción con este otro distinto, en este caso un otro ‘cóndor’, se genera una perspectiva particular de lo que es el niño y sus pares, y de lo que es el animal amigo y aliado en las aventuras y peripecias. Por otro lado, de este personaje se pude rescatar un importante sentido de amor  a la naturaleza. El cóndor, a pesar de ser uno de los símbolos patrios, es una especie casi extinta en Chile, por tanto, presentar situaciones que unan al segmento infantil con él, probablemente contribuye a generar un sentido ecológico de la existencia donde la convivencia entre humanos y animales es posible si se funda en el cuidado y respeto. En este ámbito, Kalín viene a reforzar el objetivo transversal de Persona y Entorno, en tanto se pretende que niños y niñas reconozcan que en el mundo no existen únicamente ellos y su círculo más inmediato, sino que descubran e internalicen la presencia de otros distintos, y entre esos otros distintos está el mundo animal y natural, al que hay que preservar y amar. Kalín es un personaje de profundo sentido moral, concepciones éticas firmemente arraigadas y además representa un símbolo ecológico de gran potencialidad.

Carmelita e Igor son dos muñecos de trapo que juegan, conversan, viajan, tienen poderes mágicos. Representan valores relativos al compañerismo, la gratitud, la resolución efectiva de problemas y la permanente búsqueda de soluciones conciliadoras. Ángeles, la bruja buena, viene a representar un cambio en la tradicional forma de percibir a las brujas como personajes malévolos. Los magos Salustio y Anastasio representan cordura y sabiduría, reflexión y amor al conocimiento. Los niños y niñas que llegan a conocer a Carmelita e Igor, representan a los pequeños lectores en este mundo de fantasía y juego, no solo por el elemento lúdico, sino también por la representación del crecimiento y desarrollo personal y emocional.

Los personajes de Trapolandia, juguetes de gran simpleza y sencillez, pueden ser utilizados por la educación, generando en niños y niñas, prácticas sociales críticas, pero positivas; susceptibles de ser generadas con buenas estrategias didácticas. Las aquí presentadas son sólo un botón de muestra de la amplia gama de posibilidades que la fantasía de trapo pone a disposición de los lectores infantiles. Gran parte de las historias de Trapolandia pueden ser utilizadas para crear espacios de diálogo y reflexión, y con ello contribuir a la construcción de un pensamiento crítico en niños y niñas, pues son y serán ellos quienes tengan en sus manos la posibilidad de transformar este mundo convirtiéndolo en el lugar amable y habitable que necesitamos.

Basado en un trabajo realizado por la doctora Sylvia Puentes D`Oyenard