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Gabriela Mistral

Gabriela Mistral,
Ejemplo de dignidad y vocación pedagógica

Estela Socías Muñoz

Resumen

La siguiente ponencia toma como referente la labor pedagógica de Gabriela Mistral, poeta chilena (Premio Nobel en 1945) y educadora por naturaleza. También toma su permanente preocupación social y perseverancia personal, reflejada en su ardua lucha por ocupar un lugar en un mundo dominado por los hombres, donde la mujer era discriminada en la inmensa mayoría de las profesiones u oficios. Durante sus primeros años escolares sufrió humillaciones y agresiones psicológicas, sumándose esto a la precariedad económica de su familia y al aislamiento de su región. Incluso fue diagnosticada en algún un momento con cierto “retraso mental” por la directora de su escuela. Pero nada de esto amilanó a Gabriela Mistral, que fue forjando su espíritu mientras luchaba adversidad tras adversidad para salir adelante. Siempre mantuvo su interés por la lectura y la educación, siendo su formación fundamental autodidacta. A los quince años comenzó trabajando en el liceo La Compañía de su localidad, destacándose rápidamente en su labor. La idea es mostrar la vocación innata de Gabriela Mistral como pedagoga, así como el esfuerzo personal, de una mujer con permanentes conflictos y crisis internas, para salir adelante a través del desarrollo de su vocación natural: Educar y ser útil socialmente.

1. Introducción

La siguiente ponencia toma como referente la labor pedagógica de Gabriela Mistral, poeta chilena (Premio Nobel en 1945) y educadora por naturaleza. También su permanente preocupación social y perseverancia personal, reflejada en su ardua lucha por ocupar un lugar en un mundo dominado por los hombres, donde la mujer era discriminada en la inmensa mayoría de las profesiones u oficios. Durante sus primeros años escolares sufrió humillaciones y agresiones psicológicas, sumándose esto a la precariedad económica de su familia y al aislamiento de su región. Incluso fue diagnosticada en algún un momento con cierto “retraso mental” por la directora de su escuela. Pero nada de esto amilanó a Gabriela Mistral, que fue forjando su espíritu mientras luchaba adversidad tras adversidad para salir adelante. Siempre mantuvo su interés por la lectura y la educación, siendo su formación fundamental autodidacta.          

La futura poetisa y educadora se vio obligada a trabajar desde muy joven. A los quince años comenzó en el liceo La Compañía de su localidad, destacándose rápidamente en su labor. Incluso a esa edad ya escribía versos y artículos. Muchos hablan del “don pedagógico” de Gabriela Mistral.

Nos cuentan sus biógrafos que: “En 1910 rindió examen en la Escuela Normal de Santiago y fue profesora primaria en Barrancas. En 1912 se trasladó al Liceo de Antofagasta, donde enseñó Historia y además fue inspectora general. Ese mismo año fue nombrada inspectora y profesora de Castellano en el Liceo de Los Andes. En 1922 fue invitada a México por el Ministerio de Educación de ese país, con el fin de participar en los planes de la reforma educacional mexicana, y en la organización y fundación de bibliotecas populares” (…) “De regreso en el país, la Universidad de Chile decidió otorgarle a Gabriela Mistral el título de profesora de Castellano (1923)” .

En resumen, lo que pretende esta ponencia, es mostrar la vocación innata de Gabriela Mistral como pedagoga, así como el esfuerzo personal, de una mujer con permanentes conflictos y crisis internas, para salir adelante a través del desarrollo de su vocación natural: Educar y ser útil socialmente.   

2. El entorno formativo de Lucila Godoy Alcayaga (Gabriela Mistral)

Los años de niñez y juventud de Gabriela Mistral, marcaron de manera determinante su vocación de maestra, donde las influencias de su hermana profesora, Emelina, fueron fundamentales, tomando de ella el ejemplo de la seriedad con que se debe ejercer esta profesión. También su padre, Juan Jerónimo Godoy Villanueva, profesor como su hermana, influyó en su formación de manera importante. La niña Lucila crece en un ambiente de pobreza y en un país donde la educación era absolutamente segmentada. Existía una educación para ricos y otro para pobres, que se manifestaba en el interior del propio sistema público, que se suponía debía velar por la igualdad de educación para todos. Explica el profesor Iván Nuñez Prieto: “se tenían dos sistemas: el secundario y superior, destinado a las elites; y el primario, normal y técnico, dirigido a los pobres. Entre ambos no había conexión” . La severidad de este esquema Gabriela la sufrió desde sus primeros momentos como estudiante y luego como maestra. Así las cosas, el contexto educacional donde se forma la poeta, la marcan para siempre de manera negativa en su visión de las políticas públicas que le tocó vivir, lo que no significó que se amilanará en sus objetivos, por el contrario, se esforzó de manera considerable para poder salir adelante y demostrar que la educación debe ser igual para todos. Por otro lado, el contexto socio-político de la época tampoco ayudaba mucho, los problemas de los pobres, sobre todo los de las provincias, no eran prioridad del gobierno, aunque algunas autoridades pudieran decir lo contrario. En este mundo comenzó a forjarse el espíritu de Gabriela Mistral como maestra. Su formación básica es claramente autodidacta. El autodidactismo, en los escritores, profesores y periodistas, por ejemplo, ha demostrado en muchos casos que puede ser tan efectivo como recibir una educación formal en las aulas. Gabriela, comenzó como ayudante de preceptora, que era como llamaban a las profesoras que enseñaban en los niveles primarios. Luego intentó formalizar su oficio incorporándose a la Escuela Normal de La Serena, pero fue víctima de la censura por parte de las autoridades eclesiásticas. El capellán del lugar la acusó de ser una transgresora por el sólo hecho de publicar sus poemas y artículos en diarios de la región. Eso era inaceptable para una muchacha de su época, menos de su clase social.  Gabriela comenzó desde muy pequeña a interesarse por el conocimiento, recibió sus primeras lecciones en casa y luego en la escuelita de La Unión. Su madre la envió a Vicuña para terminar la enseñanza básica y allí trabajó además como lazarillo de la directora. También sufrió de la incomprensión: la directora le diagnosticó “retraso mental” y provocó en ella un estado de humillación. Como decíamos, la situación económica y el aislamiento de la región, determinaron que su formación fuese autodidacta, siendo fundamental en esto su interés por la lectura.  Son los inicios de la poeta como educadora.
Es importante señalar que Gabriela Mistral, ya a los quince años, en 1904, publicaba en diarios de su región natal. Lo hacía en El Coquimbo de La Serena, utilizando diferentes seudónimos: “Alguien”, “Soledad” y “Alma”, para sus primeros poemas publicados. Los seudónimos con que firmaba, daban cuenta de su carácter solitario, introvertido y romántico.  Debió trabajar desde muy joven. A los quince años, además de escribir sus primeros poemas, comenzó a trabajar en un liceo de La Compañía, cerca de Vicuña, destacándose prontamente. Poseía gran facilidad de comunicación con sus alumnos, por lo que han llegado a caracterizarla como poseedora de un “don pedagógico”.  
A pesar de sus méritos y actitudes, Gabriela debió bregar mucho para poder obtener su reconocimiento oficial como maestra. En 1910 rindió examen en la Escuela Normal de Santiago y fue profesora primaria en Barrancas. En 1912 se trasladó al Liceo de Antofagasta, donde enseñó Historia y además fue inspectora general. Ese mismo año fue nombrada inspectora y profesora de Castellano, en el Liceo de Los Andes. Gabriela Mistral fue una gran amiga de Pedro Aguirre Cerda y su señora Juana Rosa Aguirre. Él, como ministro de Educación, la nombró profesora de Castellano y directora del Liceo de Punta Arenas en 1918.
En el año 1922 es invitada a México por el Ministerio de Educación de ese país. José Vasconcelos, el gran educador Latinoamericano, con el fin de que participara en los planes de la reforma educacional mexicana, fue el encargado de llevarla a México. Una vez en ese país es parte fundamental de la organización y fundación de bibliotecas populares. A su cooperación se respondió con varios homenajes, entre ellos la denominación de un colegio con su nombre. En esos años era bastante conocida internacionalmente. En 1923 publicó el libro Lecturas para Mujeres, en México.
Gabriela Mistral, después de los sinsabores sufridos en su propia patria, era festejada fuera de las fronteras de Chile. Su caso es sintomático respecto a los padecimientos de las mujeres que buscaban desarrollarse a plenitud en un país bastante distinto al que tenemos hoy. Ella fue una persona con vocación de educadora desde pequeña y quiso adquirir conocimientos para entregárselos a los niños, pero al parecer eso era una especie de “pecado” si venía de alguien que además escribía versos y defendía ideales que molestaban a quienes detentaban el poder de manera pasajera. La educación y la libertad de cada uno para aprender siempre ha sido signo de molestia para los poderosos, pues es algo que ha demostrado escapar a su control.
La poeta fue estigmatizada durante muchos años como una persona áspera y huraña, entregándonos imágenes estereotipadas que no nos dejaban verla en toda su dimensión. Esto tiene que ver con los prejuicios propios de la sociedad chilena y la época que le tocó vivir. También algunas etapas de su vida, que por ser de escaso o nulo conocimiento público, se prestaron para todo tipo de suposiciones, algunas de ellas de claro carácter machista y sectario. Se ha hecho una utilización de su figura como bandera representativa de las más diversas corrientes de pensamiento, lo que obviamente ha acrecentado la distancia entre la poeta y las imágenes clichés que circulan acerca de ella: la maestra de escuela, la madre frustrada, la mujer sin amor, la extranjera, entre otras.
Desde un principio Gabriela Mistral tuvo una conciencia social bastante desarrollada. Participó apoyando activamente a la Asociación General de Profesores, esto a pesar de que su apogeo ocurrió entre 1922 y 1928, años en que la poeta pasó bastante tiempo fuera de Chile.  La Asociación se propuso como tarea, además de la lucha sindical a favor del magisterio, formar opinión acerca de los problemas políticos y económicos del país. Su tendencia era antioligárquica, libertaria y pacifista. Los integrantes tenían muy clara la necesidad de que se requería una reforma a la educación, y Gabriela estaba de acuerdo. No entendía una educación que no fuera pluralista y con igualdad para todos los estudiantes. Una buena educación debía estar al alcance de todos, y de ello el Estado era el principal responsable.
Ya estando en México, pudo sentirse útil y valorada por su entrega como maestra, aquel tiempo fue de mucho regocijo para su espíritu. Su estancia y labor en ese país, la marcó positivamente. Resulta interesante citar los conceptos de Reinaldo Villegas Astudillo, Educador y escritor chileno, radicado en Venezuela, respecto a Gabriela Mistral en México: “En México, renace y se integra de lleno a las acciones que se llevan a cabo para adentrase en las barriadas de las ciudades o en la sierra mexicana, en las cuales residen los seres más abandonados , en una gran proporción indígenas, muy venidos a menos por mestizos republicanos que expropiaron las tierras que les pertenecieron por años de años. Se pretende primero formar un educador creativo, identificado con las necesidades de su pueblo y carente de esa vanidad que embarga a los graduados, que cuando ostentan un título, aspiran a trabajar dentro de un aula de clases, sentados en un escritorio, desvinculados de la realidad circundante, situación de la cual Gabriela señala que: “Los trabajadores no creen ya en aquella escuela que les enseñó todas las inutilidades y los lanzó a la vida con las manos torpes para todos los oficios. Ellos no aman, no pueden amar al maestro sin sentido de la vida que les robó la riqueza de la sangre en un aula de clase oscura y que les mató la alegría de vivir al no ponerlos en contacto con la tierra-madre de la cual emanaron el vigor y todas las excelencias más que de sus lecciones sin entusiasmo.” (…) “Creemos que la labor realizada en la Escuela Francisco Madero, cuando concurre Gabriela como invitada para observar el proceso educativo y ella decide quedarse, impresionada por la acción que se lleva a cabo, ilustra la esencia de esta reforma educativa que tan hondo cala en el pueblo mexicano, y luego, en diversos puntos de la geografía caribe-latinoamericana. Es el modelo de la Escuela-Granja, que surge en los arrabales de la gran ciudad, en espacios ociosos y abandonados, donde por la iniciativa de un normalista se logra la cesión de un par de hectáreas de terreno para iniciar un nuevo modelo educativo en aquella época, destinada a una sociedad agraria. Se reúne a los infantes del sector y se empieza con actividades vivenciales, antes de ingresar al aula. Junto a los maestros se limpia el terreno, se prepara la tierra para la siembra, el cultivo y otras actividades similares que se adquieren en ese laboratorio natural. Con el estímulo de Gabriela, obtienen del ministro Vasconcelos el apoyo en elementos técnicos y pedagógicos para crear una verdadera comunidad educativa, integrada por padres, representantes y vecinos del sector. A la primera cosecha de remolachas, concurre el Ministro, los alienta y los estimula sobre todo cuando le informan que estos productos se mercadean y que con los ingresos proyectan crear una cooperativa para la adquisición de la semilla y encargada de la venta. Posteriormente, vendrá la creación de un pequeño Banco y de una Caja de Ahorros.” (…) “Gabriela Mistral, igualmente, se integra a las misiones rurales, implementadas por el gobierno mexicano para adentrarse en los sectores más abandonadas de la república. Las integran, por equipo: Un director, una enfermera, tres maestros primarios, cuatro carpinteros, algunos albañiles, un agrónomo, una modista, una profesora de economía doméstica y el especialista de una pequeña industria. El objetivo es el indígena, el ser más abandonado a su suerte. La labor se extiende por dos meses. Primero, enseñan a los indios a construir sus casas con procedimientos modernos y en seguida el cultivo de los suelos. Conviven durante ese periodo con las familias indígenas, a quienes instruyen sobre comidas españolas, medicinas casera y les enseñan a leer en breve plazo. Cuando se internan en la sierra, los acompañan ingenieros para delinear vías y dirigentes agrarios, quienes explican la política educacional y agrícola del ente gubernamental. Todo se configura en la participación comunitaria: vialidad, escuelas, huertos, talleres artesanales. Instalación de bibliotecas y talleres de lectura comentada, en los cuales participa activamente la Gabriela Mistral.”  
El ejemplo de Gabriela Mistral en la educación es algo para imitar en muchos aspectos. Su dedicación, su sincero apego a los pueblos originarios y su claro concepto de que la educación intercultural es el factor fundamental para desarrollar una sociedad mejor en todos los sentidos.  
En Gabriela Mistral, la educadora y la poeta son un solo proyecto, una sola posición ante la vida ¿O acaso muchos de sus poemas no son claramente libros de educación para los niños y jóvenes? La poesía es también un método de enseñanza, tan legítimo como los libros de historia o matemáticas.  El profesor Iván Nuñez, plantea algo muy interesante respecto a la práctica pedagógica de Gabriela Mistral: “Cuba tiene orgullosa una “pedagogía martiana”. Quizás con mayor razón,  Argentina se precia de la “pedagogía sarmientina”. México tiene a Vasconcelos, y así otros países de la región ¿No es tiempo de que Chile construya su “pedagogía mistraliana? Podrá argumentarse que la poesía no da pie para una Pedagogía y que esta última disciplina requiere antes que nada racionalidad. Pero ¿por qué la UNESCO, a través de su oficina Internacional de Educación, reconoce a Rabindranath Tagore y a León Tolstoy, entre otros, entre los grandes pedagogos del orbe” (…) “Hay bases para que se estudie a fondo y sistemáticamente la vida y obra de Lucila/ Gabriela, en lo referente a su praxis pedagógica, sea que se encuentre poéticamente y se encuentre dispersa en su prosa.”
Como explicábamos, y con esto quiero finalizar, la poesía de Gabriela Mistral es un elemento primordial en su desarrollo como pedagoga. Ella siempre tuvo presente la enseñanza desde su perspectiva poética. Además sabía que la formación del niño sin una base sólida en la enseñanza básica, sería un contratiempo en el futuro. Por eso siempre trató de al conocimiento de las materias inculcar el de los valores éticos. Mucho de esto lo realizó a través de su poesía. Su libro Ternura (1924), es un significativo ejemplo de esta afirmación.
Fue publicado en Madrid por la editorial Saturnino Calleja. La poeta dedica el volumen a su madre y a su hermana Emelina. Pero fundamentalmente, Ternura está dedicado a los niños, al mundo de la maternidad, al amor por la educación. Es un libro de esperanza donde el dolor que se pueda encontrar, en algunos pasajes, tiene un sentido diametralmente opuesto al de Desolación, su primer libro.
Ternura, explora un lenguaje sencillo, pero lleno de matices que otro poeta no había logrado en textos para niños hasta la época de esta publicación. Y tampoco podemos asegurar que en ese sentido haya sido superada. Un tema que recorre el libro de principio a fin es el de la maternidad. Esto queda claro desde el comienzo del libro, donde se incluye el poema “Meciendo”:

El mar sus millares de olas
mece, divino.
Oyendo a los mares amantes,
mezo a mi niño.
El viento errabundo en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos amantes,
mezo a mi niño.
Dios Padre sus miles de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en la sombra
mezo a mi niño.

La maternidad fue para Gabriela Mistral un tema que la rondó toda su vida. Lo mismo que el bienestar de los niños y la importancia de la educación. En Ternura toca todos estos temas. Insiste en la búsqueda de mejores horizontes y así como entrega alegrías y juegos con sus rondas y canciones, también plantea las dificultades que enfrentan los niños en el mundo, un mundo que la poeta crítica en sus injusticias constantemente. El poema “Canción de pescadoras” es un ejemplo. Expresa en unos versos: “La red me llena la falda/ y no me deja tenerte,/ porque si rompo los nudos/ será que rompo tu suerte…/ Duérmete mejor que lo hacen/ las que en la cuna se mecen,/ la boca llena de sal/ y el sueño lleno de peces”.  Aquí el sueño, como en otros poemas donde se refiere a él, tiene relación con la paz y lejanía del mundo real que busca para su niño, una manera que la poeta ve como protección hacia el infante.
En Ternura, Gabriela Mistral deja un mensaje a la humanidad que aún conversa su validez, y es la relación adulto-niños en una dimensión maternal, incluso paternal que apunta a la construcción del respeto entre los seres humanos.
La poeta y maestra dejó ese ejemplo como herencia. Fue una mujer comprometida con su entorno. Su abundante prosa lo demuestra. Poseía un sentido social profundo, ella era y sigue siendo mucho más que “la poeta de las rondas infantiles”.  Gabriela Mistral es un ejemplo de tesón y generosidad, además de una digna representante de la mujer latinoamericana.

3. Conclusiones

Las  conclusiones apuntan principalmente, a la valoración del oficio de maestra por parte de Gabriela Mistral y su condición innata para auto educarse. También a la perseverancia de su espíritu ante la adversidad. Por otro lado, está lo significativo de la permanencia de sus valores éticos y sociales, aún después de recibir el Premio Nóbel. Decimos esto porque muchas veces la fama obnubila incluso a los grandes espíritus. En el caso de ella, sucedió lo contrario. Mantuvo su adhesión a las causas de los desposeídos y jamás aceptó prebenda alguna. La educación y el bienestar de los niños fue su preocupación hasta el fin de sus días. Tampoco olvidó su origen, prueba de ellos es que parte de sus derechos de autor los donó para los niños de Montegrande. Es decir, y tal como enunciábamos al principio, podemos aseverar que Gabriela Mistral es un ejemplo de dignidad y vocación pedagógica.   

1  Profesora y escritora. Presidenta de la Academia de Literatura Juvenil e Infantil de Chile. Es socia y ha sido directora de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH). Ha publicado libros para niños, novelas, ensayos y poesía. 
2 Revista Icarito, en línea Internet, sección biografías: http://www.icarito.cl/medio/articulo/0,0,38035857_0_183291440_1,00.html.
3  Revista de Educación Nº 331, nov.-dic./ 2007.
4 Villegas Astudillo Reinaldo, Página Digital, 2004. VER: http://www.paginadigital.com.ar/articulos/2004/2004terc/educacion1/e10029-4l.asp.
5  Revista de Educación Nº 331, nov.-dic./ 2007. 

4. Fuentes de consulta

1.    REVISTA ICARITO, en línea Internet, sección biografías: http://www.icarito.cl/medio/articulo/0,0,38035857_0_183291440_1,00.html

2.    REVISTA DE EDUCACIÓN Nº 331, nov.-dic./ 2007

3.    VILLEGAS ASTUDILLO REINALDO, Página Digital, 2004. VER: http://www.paginadigital.com.ar/articulos/2004/2004terc/educacion1/e10029-4l.asp

4.    TERNURA, Madrid, Editorial Saturnino Calleja, 1924