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La clasificación de los géneros

¿Cómo distinguimos una novela de un relato?, ¿y un relato de una novela breve?, ¿qué es el microcuento? establecer las diferencias entre géneros es tarea ardua. Si la diferencia es una cuestión de tamaño, ¿a qué longitud exacta nos estamos refiriendo?

Cuestión de tamaño.

Para un sector de la crítica la división de los géneros narrativos puede establecerse según el número de palabras que contengan. la clasificación quedaría como a continuación:

– Cuento corto: Entre 100 y 2.000 palabras.
– Cuento: Entre 2.000 y 30.000 palabras.
– Novela corta: Entre 30.000 y 50.000 palabras.
– Novela: Más de 50.000 palabras.

Hay que observar que esta clasificación no incluye el micro relato.  Está claro que se trata de una clasificación deficiente.  Sin embargo, el resto no han sido mejores: ha habido quien ha querido ver diferencias entre novela y cuento en función del número de situaciones que plantea la acción, o incluso del punto de vista del narrador y de la sicología de los personajes.  Todo ello resulta más que discutible: ¿acaso no puede existir un cuento protagonizado por los mil habitantes de un pueblo y una novela con un único protagonista?, ¿o un cuento con mucha acción y una novela sin apenas ninguna? tratar de poner etiquetas genéricas a un texto es tan arduo como atrapar agua con un canasto.
Cada cosa por su nombre.

No es extraño que a los autores que escriben relatos se les pregunte constantemente si su obra se dirige a un público infantil.  La pregunta pone en evidencia un profundo problema de nuestro idioma: la falta de una terminología adecuada que evite confusiones de este tipo. en español no tenemos un término que nos ayude a distinguir un cuento para adultos de otro infantil.  Tampoco lo tenemos para nombrar el género que, en cuanto a se extensión, es intermedio entre la novela y el cuento: lo hemos llamado «cuento largo» o «novela corta», y a menudo recurrimos al término francés «Nouvelle», y es que en otros idiomas esta cuestión está mejor resuelta.

Veamos ahora algunas definiciones:
– Cuento: Es uno de los géneros más antiguos de la literatura, ya que está ligado a las formas orales. Desde el momento en que empiezan a ponerse por escrito es conveniente distinguir entre:

– Cuento popular: Ligado al folklore y muchas veces, a lo religioso (mito), evolucionan a lo largo del tiempo y sufren «contagios» unos de otros. se empezaron a poner por escrito a finales del siglo XIX. a esta categoría pertenecen, por ejemplo, tanto los relatos de los hermanos Grimm como los que conforman «Las mil y una noches».

– Cuento literario: Pertenece al discurso de la escritura. no se transmite oralmente, ni evoluciona.  Si nos remontamos en el tiempo, podemos citar ejemplos tan conocidos como «El decameron», de Bocaccio o «el conde Lucanor», de don Juan manuel.  Algunos de los más recientes y magistrales cultivadores del género han sido Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, Antón Chéjov o Julio Cortázar.  Entre nuestros autores contemporáneos, no hay que dejar escapar a Antonio Pereira, José maría merino, Luis mateo Díez, Luis Eduardo Zúñiga, o Pedro Zarraluki.

En inglés existen dos expresiones distintas para designar el cuento oral – tale – o el cuento literario – short story -. También los italianos, que distinguen entre – storia (oral) y -novella – (escrito) y del mismo modo, lo hacen alemanes, rusos y franceses.

– Novela corta: Es la narración literaria que, en tamaño, está entre el cuento y la novela. parece que es precursora del cuento literario moderno. los franceses acuñaron el ténnino que con más frecuencia se usa para designarla: «nouvelle». entre algunos de sus mejores cultivadores podemos contar a prosper merimée, stephan zweig, iván turgueniev o nicolai gogol. en nuestras letras, el caso más insigne es el de «las novelas ejemplares», de miguel de cervantes.

-Novela: Es el género más reciente y precisamente porque nació al margen de los géneros considerados «cultos», ha estado en continuas crisis desde su aparición.  Sin embargo, el público sigue prefiriéndola. entre los grandes cultivadores de la novela podríamos citar muchos nombres, pero sin duda no podemos olvidar a los franceses del del siglo pasado: -Flaubert, Balzac, Stendhal, Proust-, a los latinoamericanos del llamado «boom»- Carpentier, García Márquez-, a los norteamericanos -Faulkner o Nabokov- ni a algunos de nuestros mejores contemporáneos -Cela, Delibes, Mendoza, Marías, Merino, Mateo Diez o Landero-.

– El microrrelato también llamado cuento hiperbreve, minicuento, microcuento o cuento microscópico, se ha comparado a menudo con el haiku japonés, una de las más cortas estrofas poéticas.  Parece que surgen en el modernismo, y cobra fuerza a partir de los años 50.  No son pocas las veces que hoy proclaman que éste es el género indiscutible del siglo XXI.  Como de costumbre, no es fácil establecer una definición del mismo.  Algunos críticos, sin embargo, lo han definido como el cuento que se lee de un vistazo y de un tirón, que carece de acción y a menudo de personajes y que maneja como recursos la ambigüedad y el misterio.  Concisión e intensidad son dos de sus principales características, pero también la inteligencia y los juegos de palabras.  En realidad, el microcuento es un texto heterogéneo que no está lejos del mensaje publicitario, ni del poema en prosa o la greguería.  Requiere, eso sí, un lector activo y con sentido del humor.  Entre los antecedentes del microrrelato debemos considerar «trampantojos», de Ramón Gómez de la serna y «crímenes ejemplares», de ficción de maxaub.  Entre las muestras más recientes, es un verdadero maestro del género el mexicano Augusto Monterroso.  Uno de sus mejores libros de microcuentos es «la oveja negra y otras fábulas», que incluye su famoso «el dinosaurio», de una sola línea.

Manos a la obra.

– Novela: Planifica una novela: haz un esquema de los personajes y de la acción (puedes utilizar uno que ya hayas hecho anteriormente), divide la acción en capítulos, decide cuáles de ellos van a ser los fundamentales en el desarrollo de la trama y el espacio y el tiempo en que va a discurrir la acción.  Haz una ficha donde describas los distintos escenarios.  Finalmente, escoge una primera frase con que empezar tu historia. si lo deseas, puedes desarrollar este ejercicio hasta convertir el proyecto en novela breve o en novela.

Escoge cualquier novela y sigue con ella los pasos del ejercicio anterior. ¿cambiarías algo?, ¿qué mejorarías?, ¿te atreverías a introducir algún personaje?, ¿en qué medida cambiaría éste la trama?

– Cuento:  Partiendo del argumento de una novela que conozcas o que hayas leído hace poco, escribe un cuento de no más de 5.000 palabras contando la misma historia a tu modo. también puedes intentar hacer modificaciones en el espacio, el tiempo o los personajes.

– Microrrelato: Haz una lista lo más completa posible de cosas que creas que puedan hacerse en un minuto. Utiliza luego esta lista como materia pura de un microrrelato de 10 líneas.  Una onomatopeya es una palabra que imita el sonido de un objeto. Ejemplos: tictac, dic, gong, tilín… trata de escribir un cuento de 5 líneas donde utilices cuantas más onomatopeyas, mejor. el tema es libre.

Escribe un microrrelato de una sola línea. Recuerda que el título juega importante papel: el de complementar, contradecir, hacer un guiño o matizar el relato.  Cuida estos aspectos.