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Libro leído: De animales a dioses

From Animals into Gods. A Brief History of Humankind.

Publicado en 2012

De animales a dioses. Breve historia de la humanidad.

Primera edición en Chile: diciembre de 2016.

Estela Socías Muñoz

From Animals into Gods (1)

Reseña:

04/04/17

Recensión

Nombre del autor en su lengua nacional:  יררה חנ לבוי

Nombre del autor transliterado al inglés:  Yuval Noah Harari

Nombre del autor transliterado al español:  Yuval Noaj Harari

Título original: From Animals into Gods. A Brief History of Humankind.  Publicado en 2012.

Traducción al español: De animales a dioses. Breve historia de la humanidad. Primera edición en Chile: diciembre de 2016.

 

Editorial: Debate. Penguin Random House Grupo Editorial.

456 páginas de texto, 18 páginas de notas, 2 páginas de créditos y 15 páginas de índice alfabético. La obra está organizada en 4 partes y un epílogo.

El autor pretende con esta obra suya seguirle la pista al homo sapiens desde los inicios hasta hoy. Pero de manera distinta a como lo haría un historiador convencional, él entra a abordar el tema a través de la biología.

 

El hombre, como el resto de los otros animales, ha llegado hasta aquí por evolución. Según las fechas que maneja el autor, hace 6 millones de años se situaría el antepasado común del cual se separaron el género homo y los chimpancés. Esto sucedió en África y por  4 millones de años los antepasados del hombre vivieron en ese continente y solo salieron de él hace 2 millones de años, cuando pasaron a Asia y a Europa.

 

El género homo, de manera similar a como ocurrió con los otros animales, por evolución dio origen a varias razas humanas. Hace unos 200 mil años apareció una raza humana, la del homo sapiens en África, cuando el uso del fuego ya era del dominio común de los hombres desde hacía unos 100 mil años.

 

De acuerdo a su investigación, el autor nos informa que hace unos 100 mil años existían como seis razas humanas que poblaban la tierra. Estaban en la medianía de la escala de los animales. Cazaban y eran cazados. Todos tenían una apariencia semejante a la del hombre actual: caminaban en dos pies, hablaban, enterraban a sus muertos y manejaban herramientas que ellos mismos fabricaban.

 

Hace unos 70 mil años atrás el homo sapiens sufrió una mutación y de ahí empezó su camino ascendente hasta alcanzar la cúspide del reino animal. El historiador que estamos considerando, Yuval Noaj Harari, coloca aquí el comienzo de la historia de la humanidad. El cambio consistió en que el homo sapiens adquirió la capacidad de contar cuentos. Es decir que podía inventar relatos de cosas y hechos que no correspondían a ninguna realidad tangible, pero que eran perfectamente lógicos. El lenguaje ya no se limitó a las cosas materiales que acompañaban al hombre en su vida diaria.

 

El libro “De animales a dioses. Breve historia de la humanidad” organiza el decurso humano en tres revoluciones: La revolución cognitiva, la revolución agrícola y la revolución científica.

 

La revolución cognitiva se produjo entonces hace 70 mil años en el homo sapiens. Por su biología los animales pueden formar grupos hasta donde les permite su capacidad de conocerse íntimamente unos a otros. Cuando se excede el número de los que pueden conocerse, aparece la agresividad al interior del grupo. La solución más frecuente es que los grupos se separen y den origen a manadas distintas.

 

Los chimpancés, por ejemplo, se  asocian en grupos de entre 20 y 40 individuos para vivir y cazar. Si el grupo crece numéricamente lo bastante, se escinde para formar nuevas sociedades.

 

Los humanos pueden conocer bien hasta 140 individuos, pero el homo sapiens al tener la capacidad de crear relatos puede juntar muchos más individuos detrás de una causa. Gracias a esto, el homo sapiens logró someter a los animales grandes y fue el causante de la extinción de muchos ellos; por ejemplo del mamut. Está en discusión que también haya sido el causante del fin de las otras razas humanas. Ya hace 30 mil años quedó en la tierra el homo sapiens como única raza humana. Por eso todas las teorías racistas que han surgido a lo largo de la civilización son, científicamente hablando, una aberración.

 

Por un largo período de más de 60 mil años el hombre fue cazador-recolector. Hay en el libro, que es objeto de este comentario, muchas páginas dedicadas a reconstruir  lo que se ha podido averiguar sobre cómo habría sido la vida de esas bandas humanas.  Y ya que la ocasión lo amerita, también hay un extenso análisis a las explicaciones de la causa de la extinción de las otras razas humanas que no fueran la nuestra. Asimismo hay una digresión sobre la violencia del homo sapiens y su responsabilidad como agente de exterminio de mucha fauna y flora.

 

Tengo que consignar que esos extensos análisis del historiador Yuval Noaj Harari son realmente apasionantes de leer. Aporta mucha información, revisa todos los puntos de vista y están escritos de manera muy amena y clara, con ejemplos muy sencillos cuando es necesario.

 

Ya hace 16.000 años el hombre había poblado toda la Tierra. Está descrito en la obra cómo habría sido este proceso. Posteriormente, hace unos 12.000 años empezó la transformación de la humanidad de ser cazadores-recolectores a ser agricultores. Este cambio fue lento y puede haberse demorado unos 3.000 años.

 

Con el hombre agricultor, empieza la revolución agrícola. Hay grandes cambios: el homo sapiens ya no es más nómade y se vuelve sedentario. Se establecen poblados, se cultivan plantas, especialmente granos (trigo). Cambia la dieta alimentaria humana .

 

Para poder vivir de esta nueva manera la humanidad necesitó crear varias soluciones, todas ellas basadas en entes ficticios. Abandonó el trueque en el comercio porque se hizo impracticable e inventó el dinero; redactó legislaciones; estableció sistemas de escritura y en el ámbito religioso se pasó del animismo al culto de dioses personales. De todos estos temas hay un detallado análisis en la obra, que como siempre es muy interesante, ameno y documentado

 

Un aporte propio de este libro es lo que sostiene el autor respecto de las civilizaciones. Hay tres componentes que las integran: el dinero, el imperio y la religión. Este tópico está estudiado extensamente. Ellos se basan en ideas en la que los hombres se ponen de acuerdo. El que mayor unanimidad concita es el dinero. En los otros dos siempre hay grupos que no piensan igual que la norma oficial.

 

Durante el período de la revolución agrícola se establecieron imperios en distintas partes del orbe. Estos tendían a abarcar grandes territorios y cobijaban a distintos y numerosos pueblos. Eran como ensayos parciales de una globalización.

 

Durante el tiempo del predominio de la actividad agrícola, el hombre común medio fue más sufrido y menos feliz que el hombre común de la época de cazador-recolector. La humanidad hizo un cambio que favoreció a la especie, pero que perjudicó al individuo. Hay en la obra un interesante análisis al respecto.

 

A partir del siglo XVI se produjo la revolución científica. La humanidad toma conciencia de que el saber otorga poder. El continente europeo en ese momento lleva la delantera que otrora ocupaban algunos países del continente asiático. El relato científico es el que se pone en boga y se realizan viajes de colonización y de investigación.

 

Los estados nacionales invirtieron en investigación científica y desarrollo tecnológico porque eso ayudaba a su engrandecimiento. Esto produjo que intereses extracientíficos señalaran prioridades en lo que se investigaba.

 

En esta época tuvo lugar un gran e importante cambio en la concepción del dinero: apareció el crédito. Esta modalidad de gastar hoy un dinero que recibiré después permitió realizar un sinnúmero de empresas que no podían llevarse a cabo por falta de capital. Es decir, hizo su entrada en la historia el capitalismo.

 

Hay un documentado análisis sobre el capital, en la obra, y su diferencia con la riqueza.

 

Finalmente, si se supone que todos los adelantos tecnológicos y el progreso científico lo realiza la humanidad para su propio beneficio, entonces ahora los hombres deberíamos ser más felices que los hombres de antaño. Hay una presentación bastante completa sobre los resultados a que han llegado los estudios que se han hecho a este respecto.

 

Los hombres empezaron siendo animales del montón y ahora que ya pueden llegar a conocer los genomas y manipularlos podrían crear eventualmente nuevas especies. Es decir, entonces los hombres se habrán transformado en dioses. Esto es lo que el autor insinúa con el título de su obra.

 

El libro en total es ameno de leer y a pesar de sus crudos análisis no refleja pesimismo y cuando se imagina los futuros posibles está lejos de todo tremendismo.

Estela Socías Muñoz