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Una aproximación a la identidad en Hispanoamérica

Una aproximación a la identidad en Hispanoamérica

Exponga lo que usted piensa respecto del tema de la "identidad cultural" o "identidad colectiva", refiriéndolo especialmente a Hispanoamérica, y prestando especial atención a los siguientes puntos: ¿existe una identidad colectiva esencial? ¿Es o no un deber ser fieles a ella?

Estela Socías Muñoz

Idea central

El presente texto tiene por objeto establecer un análisis y discusión bibliográfica sobre el tema de la identidad colectiva correspondiente a los países hispanoamericanos. Cómo ha sido comprendida hasta hoy la idea de la identidad y cómo es que, quienes pertenecemos a este grupo humano tendríamos que entenderla y proyectarla, teniendo presente, por cierto, lo importante es que es para todo ser humano sentirse parte de un todo que lo define o determina ciertas de sus conductas.

La identidad

Difícil es establecer la definición de identidad. Hay quienes la entienden como todo aquello que nos une o nos separa de un grupo. Todo rasgo que nos define y nos hace parte o no de los otros, podría entenderse como identidad individual. Sin embargo, el tema que discutimos hoy, tiene una raíz algo más compleja puesto que convoca una definición de la identidad colectiva o de grupos humanos. Para comprender este concepto desde las ciencias sociales citamos a Goffman en su

Estigma:

En este sentido puede hablarse, como hace Goffman por ejemplo, de la identidad social del individuo, por oposición a su identidad personal. Mientras esta última hace que cada individuo llegue a ser conocido como una persona "única" por los demás, aquella representa la categoría de persona que somos y "’el complemento de atributos que se perciben corno corrientes y naturales en los miembros de cada una de esas categorías" (Go 1970).j

Tenemos entonces, a partir de este autor la idea de los rasgos que se comparten entre los diversos grupos humanos, hablamos de semejanza, de caracteres comunes (origen, raza, género, etc.)

¿Identidad latinoamericana?

Si pensamos en el continente americano, podríamos decir que el segmento que comparte más rasgos comunes ya sea en términos de geografía, raza, pobreza, desorden político, es aquel que excluye la faja comprendida desde Estados Unidos hacia el norte. Desde México hacia el sur, tendremos un pueblo que si puede afirmar una coexistencia símil y que, coincide con aquellas naciones colonizadas por españoles y portugueses. Ahora bien, cuando hablamos de Hispanoamérica consideramos también al país colonizador, y aunque, por razones evidentes de mestizaje podamos defender la premisa de que también posee esta nación rasgos comunes al continente latinoamericano debemos tener claro que las posiciones de conquistador y conquistado nos vuelven absolutamente diferentes.

La discusión filosófica sobre este concepto identitario tardó bastantes años en formar parte del interés político. Se remonta por ejemplo, a la idea de los llamados "españoles americanos" (como dijo Juan Pablo Viscardo), que comprendieron las diferencias que tenían con el continente europeo y por tanto, de la nación a la que pertenecían como colonia. Es así, como en el período de separación de ambos pueblos, quienes ocupaban territorio americano defendían la premisa de:"La rebeldía no es contra la cultura de que se saben hijos, sino contra el tutelaje que en nombre de la misma se quiere imponerles."

¿Identidad latinoamericana?

Si pensamos en el continente americano, podríamos decir que el segmento que comparte más rasgos comunes ya sea en términos de geografía, raza, pobreza, desorden político, es aquel que excluye la faja comprendida desde Estados Unidos hacia el norte. Desde México hacia el sur, tendremos un pueblo que si puede afirmar una coexistencia símil y que, coincide con aquellas naciones colonizadas por españoles y portugueses. Ahora bien… cuando hablamos de Hispanoamérica consideramos también al país colonizador, y aunque, por razones evidentes de mestizaje podamos defender la premisa de que también posee esta nación rasgos comunes al continente latinoamericano debemos tener claro que ]as posiciones de conquistador y conquistado nos vuelven absolutamente diferentes.

La discusión filosófica sobre este concepto identitario tardó bastantes años en formar parte del interés ratifico. Se remonta por ejemplo, a la idea de los llamados "españoles americanos" (como dijo Juan Pablo Viscardo), que comprendieron las diferencias que tenían con el continente europeo y por tanto, de la nación a la que pertenecían como colonia. Es así, como en el período de separación de ambos pueblos, quienes ocupaban territorio americano defendían la premisa de la rebeldía no es contra la cultura de que se saben hijos, sino contra el tuteIaje que en nombre de la misma se quiere imponerles."

Esta manifestación no es sólo un acto de rebeldía premeditado, sino la real conciencia de pertenecer a realidades distintas que requieren la constitución de una nación autónoma.

El hombre de época cuestiona la obligatoriedad sistemática de adecuar sus conductas a aquellas que tuvieran un origen lejano, aunque fuera el que imponía la tierra que lo dominaba. Tenemos por ejemplo la siguiente frase expuesta por Andrés Bello:" ¿Estaremos condenados todavía a repetir servilmente las lecciones de la ciencia europea, sin atrevemos a discutirlas, a ilustrarlas con aplicaciones locales, a darles una estampa de nacionalidad?"Qué significaría nacionalidad en aquel minuto. Se habrá referido a la división que mantenemos geográficamente hoy en el mundo. Pues sí, España corno nación vivía una realidad distinta a la de este pueblo mestizo, híbrido y subordinado.

Sobre los tipos de identidad

Ya hemos expuesto la gran diferencia que existe entre los conceptos de hispanoamericano y latinoamericano, evidenciando que hay discrepancias e incompatibilidades cuando hablamos de una identidad conjunta. Revisemos entonces cómo Brunner propone una clasificación identitaria en Latinoamérica.

Según dicho autor la identidad latinoamericana puede entenderse corno origen, o bien como la reconstitución de esa historia olvidada o desconocida del continente, aquella que permanece en el recuerdo más intimo de esta tierra, "la identidad como origen cuenta la fábula, es decir, crea la realidad, de una América que necesita ser nombrada para así ser recortada del caos -la confusión- de las cosas y del tiempo.”

Puede entenderse también como evolución y que correspondería a aquella que rescata desde las ciencias sociales la historia que no conoce y por tanto la identidad vedada, oculta tras las manos colonizadoras, aquella que se encuentra en el campo de las ideas, ‘1a identidad como evolución nos ofrece la idea de nosotros mismos desplegada en la cultura; como tal, ha sido especialidad preferente de filósofos, ensayistas e historiadores que nos ofrecen sus interpretaciones en el espejeante mundo de las interpretaciones precedentes, cada una de las cuales descifra -y vuelve a cifrar-las claves de nuestra posible identidad."

Tenemos la identidad como crisis, la cual se desarrolla a partir de la no existencia de identidad, en medio del desencanto por nuestra hibridez que nos hace dudar de aquello que realmente somos "’los analistas culturales de la época, sobre todo cuando provenían de las ciencias sociales, interpretaron la identidad latinoamericana a partir del fracaso, la debilidad y la impotencia. Mientras la identidad como origen da lugar a una épica y la identidad pensada como evolución histórica refleja una búsqueda, la crisis de identidad diagnosticada por continente, aquella que permanece en el recuerdo más íntimo de esta tierra, "la identidad como origen cuenta la fábula, es decir, crea la realidad, de una América que necesita ser nombrada para así ser recortada del caos -la confusión- de las cosas y del tiempo."

Puede entenderse también como evolución y que correspondería a aquella que rescata desde las ciencias sociales la historia que no conoce y por tanto la identidad vedada, oculta tras las manos colonizadoras, aquella que se encuentra en el campo de las ideas, "la identidad como evolución nos ofrece la idea de nosotros mismos desplegada en la cultura; como tal, ha sido especialidad preferente de filósofos, ensayistas e historiadores que nos ofrecen sus interpretaciones en el espejeante mundo de las interpretaciones precedentes, cada una de las cuales descifra y vuelve a cifrar-las claves de nuestra posible identidad."

Tenemos la identidad como crisis, la cual se desarrolla a partir de la no existencia de identidad, en medio del desencanto por nuestra hibridez que nos hace dudar de aquello que realmente somos "los analistas culturales de la época, sobre todo cuando provenían de las ciencias sociales, interpretaron la identidad latinoamericana a partir del fracaso, la debilidad y la impotencia. Mientras la identidad como origen da lugar a una épica y la identidad pensada como evolución histórica refleja una búsqueda, la crisis de identidad diagnosticada por los cientistas sociales apunta en cambio a un callejón sin salida o a una alternativa drástica entre decadencia y revolución."

Finalmente, la identidad como proyecto, entendiendo que la identidad es un proceso que podemos determinar y guiar. Un proceso que necesita metas como continente y que en la medida que defina estas metas, podrá crear la identidad que se merece, "la identidad como proyecto responde a la pregunta ’11acia dónde vamos" o, más exactamente, "hacia dónde queremos y debemos ir". Conforma pues un ámbito en que convergen las posiciones anteriores, cada una alumbrando, con su propia manera de hablar, la identidad posible, buscada, deseada de América."

Dicho concepto de identidad fue el que se alzó como propuesta de lo libre pensadores americanos en el proceso de emancipación en lo sucesivo del proceso de separación definitiva del continente europeo. Cabe ahora preguntamos si esta propuesta se realizó efectivamente o no.

La conciencia histórica

Para establecer un concepto claro de la identidad es necesario que el sujeto tenga clara conciencia de su historia. Que comprenda que su pasado lo determina y por eso la importancia de acudir a lo que nos configura desde antaño. Durante siglos, este concepto fue eliminado de nuestro continente, considerándolo vivo sólo a partir de la conquista y olvidando todo aquello que hace distintas a estas naciones por 10 que la cultura americana tenía antes de su llegada. Es importante que América entienda que más allá de las supremacías, este pueblo americano del hoy está compuesto por dos historias. Que es imposible prescindir de una de ellas, pero esto no indica superioridad o inferioridad en relación a aquel matiz que se toma más dominante. Esta América posee una identidad clara y esa identidad, es una identidad mestiza que difícilmente puede evitarse. Desde la hibridez debemos comprendemos porque ya no somos ni la fábula del continente ni aquello que existía y fue mutilado. En el hoy, somos un pueblo que ya comprende la unión de dos naciones. "Una historia que en alguna forma, es también historia occidental, por lo que ésta representa en su pasado, su presente y su futuro; pero, más aún que historia occidental, historia del hombre sin más; historia del hombre en unas determinadas y concretas circunstancias que lo hacen distinto a otros, pero no inferior ni superior, salvo en el cuadro de valoraciones que sobre su propio quehacer vaya estableciendo. Es esta falta de conciencia histórica sobre su propio hacer la que le ha permitido aceptar una situación marginal; pero marginal en función con una historia que no es la suya, sino en la forma de haber sido o poder ser; pero no en la de lo que está siendo, como un hacer concreto y propio, y no como un querer hacer puro y simple."

Recapitulando

Decíamos en principio, que la identidad social era aquella que nos determinaba como grupo o como colectividad, aquello que hace posible establecer relaciones entre los miembros de dicha colectividad en cuanto permite nombrarlos en conjunto. Decíamos también, que es importante determinar las diferencias cuando hablamos de Hispanoamérica y de Latinoamérica, puesto que si bien, tuvieron en común rasgos territoriales durante siglos, los ejes de conquistador ­ conquistado fundan en ambas naciones una identidad diferente. Frente a esto, Brunner nos proponía diferentes identidades para el segmento latinoamericano, sin embargo. nuestro énfasis se expone en relación a la conciencia que debemos tener de nuestro pasado común.

Latinoamérica. Como continente, posee en su origen y en su historia rasgos que aún nos determinan como pueblo, sin embargo, frente a las vicisitudes históricas, ya no puede nombrarse sin España y sin la colonización. El hombre que nace y que permanece hasta hoya partir del mestizaje es una constante ineludible.

En la hibridez, hace varios siglos nos configuramos como pueblo, y es esa la identidad que debemos comprender. Esa es nuestra identidad, esa es la identidad que nos unirá siempre al continente europeo, aunque sepamos que las diferencias entre ambos pueblos sean claras, aunque los indicadores económicos, aunque los índices de pobreza y los referentes de educación sea objetivamente distinto y emulen las posiciones de Poder que desde siempre existieron entre España y América, nuestra realidad común es innegable.

Bibliografía:

Brunner, José J.: Escenificaciones de la identidad latinoamericana, en Política N"30, PUC, Santiago, 1992

Zea, Leopoldo: América en la Historia, Fondo de Cu1tura Económica, Buenos Aires