{"id":184,"date":"2014-08-01T05:39:06","date_gmt":"2014-08-01T05:39:06","guid":{"rendered":"http:\/\/trapolandia.cl\/web\/?p=184"},"modified":"2014-08-01T05:39:06","modified_gmt":"2014-08-01T05:39:06","slug":"los-cuentos-tradicionales-y-los-estereotipos-sexuales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/trapolandia.cl\/web\/los-cuentos-tradicionales-y-los-estereotipos-sexuales\/","title":{"rendered":"Los Cuentos Tradicionales y los Estereotipos Sexuales"},"content":{"rendered":"<p><strong>I.- INTRODUCCI\u00d3N     <br \/><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong>1.- Antecedentes del estudio <\/p>\n<p>El reconocimiento inicial de la literatura se adquiere desde los primeros a\u00f1os. Todos recordamos alg\u00fan texto que se nos cont\u00f3 con af\u00e1n durante la infancia, as\u00ed como tambi\u00e9n, nos es f\u00e1cil distinguir t\u00edtulos o autores de repertorio cl\u00e1sico que, sin duda, permanecen en el imaginario colectivo y que han aportado a la configuraci\u00f3n de pr\u00e1cticas culturales&#160; que se manifiestan en espacios p\u00fablicos y privados. <\/p>\n<p>Ahora bien, si responsabilizamos a la literatura de una peque\u00f1a parte de nuestras conductas o creencias es imposible obviar los patrones que esta alimentar\u00e1 y crear\u00e1.<\/p>\n<p>Resulta significativo, que a pesar del paso del tiempo, las fabulaciones infantiles contin\u00faen gener\u00e1ndose a partir de las m\u00e1s tradicionales voces de la literatura infantil.&#160; Porque siguen vigentes y porque son de conocimiento popular es que una de las fuentes principales de este trabajo se basar\u00e1 en el estudio de obras de los hermanos Grimm, quienes en su b\u00fasqueda de las narraciones, que conten\u00eda la cultura de su \u00e9poca, consiguieron establecer un referente obligado en las letras para los m\u00e1s peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Una preocupaci\u00f3n importante son los discursos textuales que se perpet\u00faan en el inconsciente a partir de la repetici\u00f3n de im\u00e1genes.&#160; En el caso de los textos literarios infantiles se han reconocido marcas expl\u00edcitas que denotan l\u00edneas de comportamiento seg\u00fan la diferencia sexual, indicando conductas y perfiles para hombres y mujeres. <\/p>\n<p>Pensando en la necesidad de hacer de la diferencia sexual una experiencia con posibilidades leg\u00edtimamente ecu\u00e1nimes es que este estudio intentar\u00e1 encontrar marcas textuales que manifiestan la problem\u00e1tica del g\u00e9nero y que presentar\u00e1n a la literatura, que dicho sea de paso, es lo que nos convoca, como una poderosa fuente de transmisi\u00f3n cultural reconocible en los espectros m\u00e1s cotidianos y en los m\u00e1s complejos.<\/p>\n<p><strong>2.- OBJETIVOS<\/strong><\/p>\n<p>Los objetivos de este estudio se dividen en dos.<\/p>\n<p><strong>a.- Objetivos generales<\/strong><\/p>\n<p>Analizar cr\u00edticamente a la literatura como fuente de transmisi\u00f3n cultural.<\/p>\n<p>Formalizar el estudio de tem\u00e1ticas de cruce transversal humano que tengan directa relaci\u00f3n con la literatura creada por los Hermanos Grimm.<\/p>\n<p><strong>b.- Objetivos espec\u00edficos<\/strong>    <br \/>Reconocer con claridad el concepto de g\u00e9nero y la pertinencia de su discusi\u00f3n en cualquier \u00e1mbito de la cultura.<\/p>\n<p>Identificar las marcas de g\u00e9nero presentes en textos literarios de conocimiento popular   <br \/>Observar los lugares comunes en que se transmite cultura a trav\u00e9s de la literatura (casa, escuela, barrio)    <br \/>Promover la equidad&#160; a partir de la rigurosidad discursiva y fomentar la lectura reflexiva de los textos literarios<\/p>\n<p><strong>II.- SOBRE EL CONCEPTO DE G\u00c9NERO<\/strong><\/p>\n<p>Un t\u00e9rmino polis\u00e9mico como es g\u00e9nero ha adquirido desde su multiplicidad de acepciones gran importancia en los estudios culturales en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Esto, porque la reivindicaci\u00f3n de espacios sociales para hombres y mujeres desde sus propias diferencias ha permanecido en alerta constante en los nuevos tiempos.<\/p>\n<p>Para efectos de este trabajo entenderemos el g\u00e9nero a partir de la definici\u00f3n que otorga Marta Lamas:<\/p>\n<p>\u201cEl g\u00e9nero es una construcci\u00f3n socio- cultural, que hace referencia a la identidad de mujeres y hombres, que determina sus roles y, por tanto, c\u00f3mo deben comportarse y pensarse en sociedad.&#160; Nace de la diferenciaci\u00f3n de los sexos, como primera forma de oposici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Marta Lamas entiende g\u00e9nero, de acuerdo a las diferencias que se le otorgan a cada sexo, como\u201cun campo primario dentro del cual o por medio del cual se articula el poder\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, que a los roles y caracter\u00edsticas que se le atribuyen a cada uno, necesariamente hay intereses de poder,&#160; de un grupo dominante, por sobre otro dominado.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esta concepci\u00f3n no es el sexo propiamente tal el que me define en cuanto a mis pr\u00e1cticas sociales, sino la cultura o la sociedad desde la&#160; mirada que tiene de mi sexo biol\u00f3gico. Ocurre que esta cultura manifestar\u00e1 y demandar\u00e1 conductas correctas o erradas para hombres y mujeres que ir\u00e1n desde la forma de permanecer en una silla hasta como expresar sus afectos.&#160; A pesar de que ambos sexos se ven en ocasiones afectados por dichas&#160; conductas, los c\u00e1nones de vida y la mirada del mundo general no les permite reconocer la presi\u00f3n cultural o hacer la diferencia, sino que s\u00f3lo asumen que ese tipo de variables son las que corresponden.<\/p>\n<p>El g\u00e9nero ser\u00e1 entonces,\u201cla consecuencia de tradiciones o costumbres transmitidas culturalmente y susceptibles de cambio mediante estrategias educativas dirigidas a individuos y&#160; colectividades\u201d.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n diferenciada determinada para hombres y mujeres se construye a partir de la asignaci\u00f3n de roles, espacios, caracter\u00edsticas e identidades diferentes para varones y mujeres en raz\u00f3n del sexo biol\u00f3gico, que da como resultante una situaci\u00f3n diferenciada- en t\u00e9rminos de derechos, valores y oportunidades- y un c\u00f3digo complejo que organiza y regula las relaciones entre los sexos.<\/p>\n<p>A partir de esto, podemos considerar con mayor certeza la necesidad de mirar estos patrones desde la \u00f3ptica de la cultura y c\u00f3mo \u00e9sta en todas sus manifestaciones perpet\u00faa modelos de vida y los mantiene vigentes desde la repetici\u00f3n. El discurso cultural desde siempre ha expresado la diferencia entre ellas y ellos y en su conjunto la colectividad humana femenina y la colectividad humana masculina han asumido formas de apreciar el mundo que validan sus caracter\u00edsticas e invalidan las de la otredad.<\/p>\n<p>Si lo anterior, lo pensamos en t\u00e9rminos ideol\u00f3gicos, hay una oposici\u00f3n entre \u201cNosotros y Ellas\u201d, caracter\u00edstica propia de la ideolog\u00eda, que seg\u00fan sugiere van Dijk, \u201clos grupos construyen una imagen ideol\u00f3gica de s\u00ed mismos y de los otros de tal modo que (generalmente) Nosotros estamos representados positivamente y Ellos negativamente\u201d, esto con la finalidad de legitimar discursos y pr\u00e1cticas, de un grupo por sobre otro, perpetuando intereses particulares.<\/p>\n<p>Como la otredad ha definido supremac\u00eda en una esfera es que me detengo en el an\u00e1lisis de la problem\u00e1tica de g\u00e9nero en la mujer.&#160; Creo en la importancia de entender la subjetividad femenina, a partir de lo que g\u00e9nero significa para aquella construcci\u00f3n.&#160; Para ello he tomado ciertos elementos constituyentes que se ir\u00e1n desarrollando a partir de este apartado te\u00f3rico.<\/p>\n<p>El s\u00faper yo femenino, seg\u00fan Bleichmar, estar\u00eda instituido a partir del per\u00edodo pre-ed\u00edpico; y sus contenidos son en el orden moral, reglamentando las relaciones con los otros, sentenciando conductas, etc. y en el narcisismo del Yo que estimula el autoestima con realizaciones de acciones reconfortantes para s\u00ed. Seg\u00fan Levinton.<\/p>\n<p>\u201c&#8230;as\u00ed, en ambos casos, en el mandato superyoico estar\u00e1 presente el temor por la amenaza de una sanci\u00f3n: bien por la necesidad de pagar con culpa la transgresi\u00f3n de una norma, o bajo la forma de desaprobaci\u00f3n narcisista por la p\u00e9rdida de amor por parte del s\u00faper yo.&#160; Su incumplimiento moviliza diferentes tipos de angustias\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed (tras el desarrollo del ni\u00f1o o la ni\u00f1a), responder al respectivo g\u00e9nero ser\u00eda una exigencia del ideal del yo, en donde cada uno tiene sus propios atributos, caracter\u00edsticas y actitudes que definir\u00edan su esperada identidad.&#160; Censurando, por cierto, el \u201csalirse\u201d de su rol, como sabemos, asignado en funci\u00f3n de su sexo.<\/p>\n<p>Es decir,&#160; lo que se cree acerca de lo que debiera ser una \u201cni\u00f1a- mujer\u201d y un \u201cni\u00f1o- hombre\u201d, como creencias ideol\u00f3gicas fuertemente enraizadas, se proyecta tempranamente en ellos por los padres, prepar\u00e1ndose as\u00ed, su correspondiente siguismo identitario.&#160; Y por consiguiente, la valoraci\u00f3n de la norma, como tambi\u00e9n, la angustia que provoca su falta.<\/p>\n<p>Referirnos a SEXO es, por tanto, distinto a hacerlo a G\u00c9NERO. Mientras que el SEXO alude a lo biol\u00f3gico del ser humano, es decir, uno nace var\u00f3n (macho) o mujer (hembra) con determinadas caracter\u00edsticas, condiciones y rasgos an\u00e1tomo &#8211; fisiol\u00f3gicos, el G\u00c9NERO lo hace a caracter\u00edsticas, roles, espacios y rasgos de personalidad que la sociedad asigna a varones y mujeres en funci\u00f3n de su sexo y las relaciones entre ambos.&#160; Esta asignaci\u00f3n se da claramente diferenciada para varones&#160; y mujeres, orientando la construcci\u00f3n de su identidad y el establecimiento de sus relaciones hacia el cumplimiento&#160; de lo que est\u00e1 social y culturalmente establecido.<\/p>\n<p>En todas las parcelas de la vida se manifiesta el g\u00e9nero, toda acci\u00f3n estar\u00e1 determinada por \u00e9ste, porque la repetici\u00f3n cultural lo har\u00e1 intr\u00ednseco al ni\u00f1o o ni\u00f1a desde sus primeros a\u00f1os, hasta que estas conductas dejan de ser discutibles, sencillamente son. En palabras de Mar\u00eda del Pino:\u201cDesde el inicio de la vida del individuo se le ense\u00f1a y exige modelos de comportamiento ligados a su sexo, lo que se manifiesta en infinidad de circunstancias del entorno familiar (en el lenguaje, en el color de la ropa, en las recriminaciones -\u2018Los ni\u00f1os no lloran\u2019, \u2018las ni\u00f1as no juegan con pistolas\u2019, \u2026 se oye decir a los padres-,&#160; incluso sus orientaciones para la elecci\u00f3n de los amigos\/as no est\u00e1n exentas de connotaciones de g\u00e9nero \u2013\u2018no vayas con ese ni\u00f1o que es un amanerado\u2019, o \u2018esa ni\u00f1a no me gusta porque se comporta como un ni\u00f1o\u2019- en los juguetes, en los cuentos, etc.) y, por supuesto, del contexto social.&#160; \u00c9sta es pues la mentalidad predominante que la escuela debe cambiar\u201d.<\/p>\n<p>Tenemos de esta forma c\u00f3mo se enfatiza la socializaci\u00f3n infantil desde la diferencia sexual, pero no cabe duda que estas pr\u00e1cticas se reproducir\u00e1n y alcanzar\u00e1n niveles de diferencia exacerbados con los a\u00f1os.&#160; La adultez sin duda har\u00e1 de las diferencias o de la otredad territorio indiscutible, irrefutable, incuestionable y en esta negaci\u00f3n a la posibilidad de discutir es que la diferencia de roles asume una valoraci\u00f3n negativa para el segmento femenino traducida en la m\u00e1s cercana cotidianeidad.<\/p>\n<p>\u201cEl g\u00e9nero determina lo que es conveniente, adecuado y posible para varones y mujeres en t\u00e9rminos de su ubicaci\u00f3n y participaci\u00f3n en las diferentes esferas y \u00e1mbitos de la sociedad: en la familia, en la educaci\u00f3n, en el gobierno, en las actividades econ\u00f3micas, en la distribuci\u00f3n de los ingresos y de los recursos, en las instituciones, para cada contexto socio \u2013 cultural particular. Las instituciones en estos diversos \u00e1mbitos y esferas de la sociedad reproducen, refuerzan y controlan la funcionalidad de estos patrones de g\u00e9nero, perpetu\u00e1ndolos mediante los procesos de socializaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>III.- LA MUJER EN LA HISTORIA<\/strong><\/p>\n<p> Se ha expuesto que las diferencias han creado diferenciaciones negativas para la mujer, pero es necesario demostrar este hecho en la historia para que adquiera real validez. Las afirmaciones antes expuestas no son azarosas; la cultura y la historia determinadas por el tiempo se han encargado de corroborar tales aseveraciones.&#160; En cuanto a esto existe una constante en las cualidades atribuidas a las mujeres.&#160; Predomina la identificaci\u00f3n de la mujer con la Naturaleza y la sexualidad, en unos casos condenada, en otros ensalzada.&#160; Mujer y sexualidad son concebidas como mediaci\u00f3n hacia la servidumbre o hacia la libertad del individuo.&#160; Esto no debe asombrarnos.&#160; La funci\u00f3n mediadora de la figura femenina es muy antigua y durante muchos siglos se articul\u00f3 en el lenguaje religioso.&#160; Eva, causante de la Ca\u00edda, representaba la sexualidad seductora inspirada por la serpiente.&#160; Mar\u00eda, su contrapartida, era venerada como la mediadora por excelencia entre la vida terrena y el Dios que aseguraba la salvaci\u00f3n eterna.<\/p>\n<p>No fueron pocas las representaciones negativas que sostuvieron en la colectividad las mujeres que no articularon conductas desde el modelo patriarcal.&#160; Un ejemplo cl\u00e1sico es el asesinato de nueve millones de mujeres en Europa por ser consideradas brujas durante el siglo XV.&#160; La historia ha develado que fue una medida de control de poder.&#160; La mujer que se vincula a la naturaleza y que posee un saber debe ser abolida.&#160; El conocimiento es una forma de poder y no estaba permitido en la \u00e9poca que el saber y, por ende el poder, estuvieran en manos femeninas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan de Dijikstra, adem\u00e1s de constituir una fuente de excitaci\u00f3n y placer masculinos, estas im\u00e1genes ser\u00edan un aviso de los peligros que, supuestamente, amenazan al var\u00f3n decimon\u00f3nico occidental: \u201crazas inferiores\u201d, \u201cclases inferiores\u201d y mujeres son percibidas como naturaleza primitiva capaz de destruir la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLa particular aplicaci\u00f3n de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n al an\u00e1lisis de fen\u00f3menos tales como el colonialismo, el capitalismo y el patriarcado -darwinismo social- conduce a esta amalgama en la que el oprimido adquiere perfiles bestiales y demon\u00edacos. Sexismo, clasismo y racismo coinciden en la adjudicaci\u00f3n de los mismos rasgos al individuo sometido: animalidad y sensualidad portadoras del caos\u201d.<\/p>\n<p>En una defensa de las mujeres ya muy lejana, el fil\u00f3sofo renacentista Agrippa Von Nettesheim acumul\u00f3 argumentos frente a la maligna Eva siempre recordada por los tratados mis\u00f3ginos de su \u00e9poca: las mujeres son m\u00e1s castas y m\u00e1s benevolentes, los cr\u00edmenes y las guerras suelen ser propios de los varones, etc.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta interpretaci\u00f3n resulta ser una excepci\u00f3n trat\u00e1ndose de la mirada masculina sobre la femineidad.&#160; No han sido pocos los esfuerzos que el patriarcado desde la sistematizaci\u00f3n de la cultura ha referido para mantener las condiciones de subordinaci\u00f3n.&#160; Las especificidades de la ciencia&#160; en relaci\u00f3n a la castraci\u00f3n y la constante de carencia y culpa en la mujer parecieran determinar la imposibilidad de la sujeto femenino de asumir pr\u00e1cticas de vida ecu\u00e1nimes.<\/p>\n<p>\u201c No es casualidad si, junto con la aparici\u00f3n del paradigma de igualdad de las democracias modernas, se popularizan las teor\u00edas de los m\u00e9dicos-fil\u00f3sofos sobre la completa dependencia del cerebro femenino a las exigencias reproductivas.&#160; La misi\u00f3n de madre excluir\u00e1 la de ciudadan\u00eda y del acceso a los estudios superiores. Estas teor\u00edas, originadas a mediados del siglo XVIII, en plena Ilustraci\u00f3n, desarrolladas durante el siglo XIX y continuadas en la doctrina de la envidia del pene freudiana, ten\u00edan una funci\u00f3n claramente discriminatoria\u201d.<\/p>\n<p>La historia femenina ha tenido devenires de excesiva desigualdad y las luchas no han logrado conciliar las conductas transmitidas desde la tradici\u00f3n.&#160; Las primeras sufragistas o las primeras mujeres en cursar estudios superiores fueron condenadas intensamente. Incluso en Chile, reci\u00e9n a mediados del siglo XX pudieron acceder al voto femenino, revirtiendo estatutos de una constituci\u00f3n que las se\u00f1alaba junto a los reos y los locos en su imposibilidad de escoger pol\u00edticamente.<\/p>\n<p>Las d\u00e9cadas del sesenta y setenta traer\u00edan diferencias y una suerte de liberaci\u00f3n malentendida y atribuida exclusivamente a los m\u00e9todos de no concepci\u00f3n que permitir\u00edan a la mujer un cambio radical desde la mirada de las pr\u00e1cticas sexuales.<\/p>\n<p>\u201cla sexualidad de la mujer irrumpe en el final de siglo como un proyecto de liberaci\u00f3n\u201d y \u201cahora, en nuestro propio final de siglo, se proclama su triunfo y la promesa de un futuro esencialmente femenino, con una nueva transformaci\u00f3n de los valores, con una nueva utop\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>La proliferaci\u00f3n de im\u00e1genes de la sexualidad femenina amenazante marcar\u00eda el comienzo del fin de una larga historia de represi\u00f3n del placer sexual y, en especial del goce femenino.&#160; Mas a\u00fan, esa suerte de beneficio que traer\u00eda el destape, antepuso sobre la mirada del sujeto femenino las tensiones actuales sobre lo femenino y el cuerpo como objeto.&#160; Si bien es cierto que la revoluci\u00f3n sexual ha significado el reconocimiento del derecho al placer para las mujeres, tambi\u00e9n, desde la teor\u00eda feminista se ha subrayado el car\u00e1cter androc\u00e9ntrico&#160; de los nuevos credos, usos y costumbres.&#160; Si Foucault denunciaba el \u201cdispositivo de la sexualidad\u201d de la Modernidad como construcci\u00f3n-control-incitaci\u00f3n social de las identidades sexuales, esta sospecha adquiere a\u00fan mucho m\u00e1s fundamento cuando examinamos el caso del colectivo femenino.&#160; El sensual (en ocasiones, pornogr\u00e1fico) modelo femenino post-revoluci\u00f3n sexual es tambi\u00e9n -como lo era el puritano \u201c\u00e1ngel del hogar\u201d- una proyecci\u00f3n del deseo masculino.&#160; El discurso filos\u00f3fico y cient\u00edfico, el arte y, a nivel popular, los medios de comunicaci\u00f3n de masas, establecen y normalizan este nuevo modelo en lo que puede ser considerado una nueva forma de configuraci\u00f3n y control patriarcales del cuerpo y la sexualidad femeninos.<\/p>\n<p><strong>IV.- SOBRE EL LENGUAJE Y LOS CUENTOS INFANTILES<\/strong><\/p>\n<p>A la edad de tres a\u00f1os los ni\u00f1os tienden a tomar conciencia de su g\u00e9nero al adoptar determinados elementos culturales (juegos, ropas o formas de hablar) asignados a su sexo.&#160; Ya desde la cuna, los ni\u00f1os y las ni\u00f1as son tratados de forma diferente: a las ni\u00f1as se las suele vestir de rosa (un color considerado femenino) y a los ni\u00f1os de azul.&#160; As\u00ed que, incluso a una edad en la que resulta imposible distinguir la conducta femenina de la masculina, se considera importante que no se confundan sus g\u00e9neros.<\/p>\n<p>Dado que los roles de g\u00e9nero var\u00edan seg\u00fan la cultura, parece que muchas diferencias de conducta entre hombres y mujeres est\u00e1n causadas tanto por la socializaci\u00f3n como por las hormonas masculinas y femeninas y otros factores cong\u00e9nitos.&#160; A medida que m\u00e1s mujeres occidentales trabajan fuera de casa, la divisi\u00f3n de roles de g\u00e9nero va variando, aunque de forma paulatina.<\/p>\n<p>La conducta estereotipada asociada al sexo (agresi\u00f3n masculina y pasividad femenina) procede, al menos parcialmente, de los roles aprendidos durante la infancia: a los ni\u00f1os se les ense\u00f1a que \u201clos hombres no lloran\u201d y se les regala pistolas y autos, mientras que las ni\u00f1as juegan con mu\u00f1ecas y casitas que les han regalado para que puedan imitar el rol t\u00edpico de la mujer en el hogar. Aunque cada vez hay m\u00e1s ni\u00f1as que juegan con juguetes asignados anteriormente a los chicos, lo contrario todav\u00eda es poco com\u00fan.&#160; Muchos ni\u00f1os y ni\u00f1as tienden a destacar s\u00f3lo en aquellos campos de estudio tradicionalmente atribuidos a su g\u00e9nero, lo que explica en parte el dominio masculino en muchas \u00e1reas como las ciencias o la ingenier\u00eda (a principios de la d\u00e9cada de 1990, las mujeres espa\u00f1olas que cursan estudios superiores son mayor\u00eda, pero s\u00f3lo una minor\u00eda elige una carrera t\u00e9cnica).&#160; Estos factores son importantes argumentos en la lucha del movimiento feminista por la igualdad de las personas de ambos sexos, sea cual sea su identidad de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Ahora bien, pensando en las im\u00e1genes que se transmiten a ni\u00f1os y ni\u00f1as es que cobra importancia aquel discurso que se repite como constante y que en la literatura corresponde a los cuentos infantiles. Con la estructura s\u00edquica y el lenguaje, los seres humanos simbolizamos al mundo.&#160; Seg\u00fan Marta Lamas,&#160; \u201clas representaciones sociales son construcciones simb\u00f3licas que dan atribuciones a la conducta objetiva y subjetiva de las personas&#8230; lo que define al g\u00e9nero es la acci\u00f3n simb\u00f3lica colectiva\u201d.<\/p>\n<p>A partir de esto, se construye lo que deben ser los hombres y las mujeres.&#160; Y en estas dicotom\u00edas, se otorgan sentidos para cada uno, lo que conlleva, necesariamente, a una jerarquizaci\u00f3n.&#160; Queremos decir con esto, que los rasgos dominantes \u201cpropios\u201d de los hombres, se contraponen a los rasgos subordinados de las mujeres, tambi\u00e9n de exclusividad de ellas.&#160; Mientras que a los hombres se les otorga calificaciones valoradas por esta sociedad, tales como, discernimiento, raciocinio, poder, objetividad, etc., a las mujeres, se les otorga una excesiva sensibilidad, irracionalismo e&#160; impulsividad, entre otras.&#160; Cabe se\u00f1alar, que estas oposiciones son claves para entender los ejes de poder en cuanto al g\u00e9nero.<\/p>\n<p>La literatura ofrece modelos de identificaci\u00f3n y as\u00ed como el ni\u00f1o puede simpatizar con algunos personajes, odiar a otros, hacer su catarsis y proyectar temores, tambi\u00e9n encuentra modelos con respecto al sexo.&#160; La cultura entonces reproduce una nueva forma o estrategia de control que seg\u00fan Mar\u00eda&#160; Del Pino Lecuona se manifiesta de la siguiente forma:\u201cLa cultura se vale de formas simb\u00f3licas para institucionalizar la diferencia entre hombres y mujeres (en desmedro de estas \u00faltimas), separando as\u00ed las pr\u00e1cticas, ideas y discursos que le corresponder\u00edan a cada uno\u201d.<\/p>\n<p>Los resultados ponen de manifiesto la imposibilidad de extraer conclusiones a partir de los datos cuantitativos, si bien, el an\u00e1lisis cualitativo nos ofrece un sin fin de clich\u00e9s vinculados a las tareas y conductas propias del sexo de los personajes.&#160; En este sentido vemos c\u00f3mo en los cuentos de Grimm y Perrault los personajes femeninos se describen en funci\u00f3n de su aspecto y estado f\u00edsico (\u201cbonita\u201d, \u201cdelicada cosita\u201d, \u201cenferma\u201d) como de su fuerza y estado an\u00edmico (\u201cpobre Caperucita\u201d, \u201cinfeliz ni\u00f1a\u201d, \u201cdesventurada mujer\u201d, \u201cpobre abuela\u201d) connotando en definitiva la debilidad y fragilidad del car\u00e1cter de la mujer.&#160; Por el contrario, al g\u00e9nero masculino se le reviste de un halo de perversidad y malignidad en la figura del lobo.&#160; En lo tocante a la denominaci\u00f3n, el \u00fanico rasgo destacable es la identificaci\u00f3n de algunos protagonistas varones por su oficio de le\u00f1ador o cazador, no mencionando, en ning\u00fan momento, la actividad laboral de las f\u00e9minas.<\/p>\n<p>Resulta curioso comprender c\u00f3mo se han reproducido estas lecturas de lo femenino o masculino en la literatura infantil cuando el canon ha subentendido que por lo general los cuentos son narrados de forma primaria por la madre.&#160; Sin embargo, uno de los mecanismos que ha hecho eficaz esta estrategia de poder ha sido su car\u00e1cter de imperceptibilidad.&#160; Lo dif\u00edcil que es reconocerla.&#160; Seg\u00fan una revista especializada de literatura infantil el sexismo se manifiesta incluso en la cantidad de personajes presentados por los textos, criterio seg\u00fan el cual en los textos infantiles tradicionales se privilegian las figuras femeninas, pero la historia las fue vetando hasta invertir el patr\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLos cuentos tradicionales han sido transmitidos durante a\u00f1os por mujeres. Como afirma Alison Curie: Mientras la literatura se hallaba casi exclusivamente en manos de los hombres, eran las mujeres las que inventaban y transmit\u00edan oralmente las historias. Y a\u00f1ade: en los cuentos de ni\u00f1os y del hogar de los Hermanos Grimm se encuentran 61 personajes femeninos con poderes sobrenaturales en contraposici\u00f3n a 21 hombres y ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Cuando&#160; esta tradici\u00f3n oral ha pasado al texto escrito, irremediablemente lo ha hecho bajo la supervisi\u00f3n de los hombres que eran los que marcaban los gustos de la sociedad.&#160; De esta manera, unos textos con valores feministas, o con personajes femeninos con cualidades altamente positivas, eran modificados sin contemplaci\u00f3n alguna, o en el mejor de los casos silenciados como El Pr\u00edncipe Durmiente, en el que es el pr\u00edncipe y no la princesa el que es rescatado por una mujer activa. Como sigue afirmando Curie: En los cuentos folcl\u00f3ricos originales se encuentra todo lo que los editores victorianos censuraron: sexo, muerte\u2026 Y especialmente iniciativa femenina\u201d.<\/p>\n<p>El segundo espacio de internacionalizaci\u00f3n literaria ser\u00e1 la escuela.&#160; En ella los discursos se socializar\u00e1n con otros y se sustentar\u00e1n de manera imperecedera en la estructura mental: Ni\u00f1os y ni\u00f1as adquirir\u00e1n patrones de conducta que dif\u00edcilmente tendr\u00e1n modificaciones a lo largo de la vida.&#160; El papel de las educadoras y educadores resulta entonces fundamental, puesto que si no transmiten el saber desde una mirada que distinga y procure reparar el sexismo, lo m\u00e1s probable es que el mecanismo de subordinaci\u00f3n permanezca velado como hasta ahora.&#160; Un an\u00e1lisis realizado por la especialista costarricense Ana Chavez&#160; arroj\u00f3 las siguientes experiencias en el aula:<\/p>\n<p>Los cuentos, las canciones y las poes\u00edas que escuch\u00e9 en el sal\u00f3n de clase, en su mayor\u00eda, llevaban una gran carga ideol\u00f3gica a favor de la reproducci\u00f3n de conductas sexistas.&#160; En algunos de ellos, no exist\u00eda o era muy escasa la presencia femenina como el cuento Yo Soy Yo; en la poes\u00eda El Payaso del Viento, El Flautista&#160; de Hamel\u00edn, Pinocho, El Gato con Botas, Los dos Ratones;&#160; en las canciones Pedro comi\u00f3 Pan, Los Esqueletos, Que todos los Ni\u00f1os est\u00e9n muy Atentos, El Payaso se pinch\u00f3 la Nariz, Los diez Pececitos.<\/p>\n<p>En&#160; otras ocasiones a las mujeres se les mencionaba en situaciones de inferioridad social o subordinaci\u00f3n: Caperucita Roja, La Bella Durmiente, El Mono Tul\u00edn, El Conejo y la Tortuga, entre otros.&#160; La literatura presentaba frases desvalorizantes con las cuales se evidencia la superioridad&#160; del sexo masculino y la inferioridad del sexo femenino.&#160; Tambi\u00e9n se utilizan t\u00e9rminos gen\u00e9ricos y plurales masculinos que invisibilizan la presencia femenina.<\/p>\n<p><strong>VI.- CONCLUSIONES<\/strong><\/p>\n<p>Con el estudio realizado hemos cumplido a cabalidad con los objetivos propuestos, puesto que se ha desarrollado de manera cr\u00edtica un an\u00e1lisis de las fuentes literarias en cuanto a su poder de transmisi\u00f3n de cultura, asumiendo que esta es fuente vital de configuraciones discursivas desde la infancia.&#160; A su vez, la literatura ha sido cuestionada desde una mirada transversal en la que se ha propuesto una revelaci\u00f3n de potenciales virtudes humanas que contribuyan al desarrollo social de los ni\u00f1os en equidad y respeto por la otredad.&#160; Con el estudio queda manifestada la necesidad de releer cr\u00edticamente los textos para formar en igualdad de sexos o m\u00e1s bien de g\u00e9neros.<\/p>\n<p>Como material de apoyo, el estudio expone con claridad las implicancias del concepto de g\u00e9nero y la pertinencia que \u00e9ste ha tenido y tiene en la cultura, puesto que atraviesa todas las pr\u00e1cticas sociales.&#160; Por este motivo, se establecieron relaciones entre las fuentes b\u00e1sicas de transmisi\u00f3n de literatura popular, desde la figura m\u00e1s pr\u00f3xima o materna hasta la escuela como segunda fuente y, se han reconocido en ambos espacios las constantes de continuidad cultural no cr\u00edtica o por repetici\u00f3n.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis espec\u00edfico de los textos permite reconocer las marcas ling\u00fc\u00edsticas y discursivas que fomentan los estereotipos y que corroboran los ejes sexistas recurrentes en el lenguaje cotidiano y que contribuyen a las relaciones de g\u00e9nero marcadas por la desigualdad.&#160; Finalmente, el estudio resulta ser una propuesta de reflexi\u00f3n para construir discursos nuevos que desde la rigurosidad promuevan un mundo m\u00e1s ecu\u00e1nime y justo.<\/p>\n<p><strong>VII.- BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>-&#160; Acevedo, R. (1991). Tareas de Investigaci\u00f3n en el Campo de los Estudios Literarios.<\/p>\n<p>-&#160; Cuadernos de Humanidades, Central de Publicaciones, Facultad de Humanidades USACH, Santiago.<\/p>\n<p>-&#160; Amor\u00f3s, Celia (1985). Hacia una Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Patriarcal. Editorial Anthropos, Madrid.<\/p>\n<p>-&#160; Araneda, P. et al. (1997). Lo Femenino Visible. Manual para la producci\u00f3n de textos escolares no&#160; sexistas.<\/p>\n<p>-&#160; Asdi, SERNAM, MINEDUC, Santiago.<\/p>\n<p>-&#160; Aylwin, Mariana et al. (1990) Chile en el Siglo XX. Editorial Planeta, Santiago.<\/p>\n<p>&#8211; Beauvoir, Simone (2000). El Segundo Sexo. Editorial Sudamericana, Buenos Aires.<\/p>\n<p>&#8211; Binimelis, A. (1993). Educaci\u00f3n y G\u00e9nero: Una Propuesta Pedag\u00f3gica. Ediciones La Morada, MINEDUC, Santiago.<\/p>\n<p>-Collier, Simon; Sater, William (1999) Historia de Chile 1808 &#8211; 1994. Cambridge University Press, Madrid.<\/p>\n<p>-Correa, Sof\u00eda et al. 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